Glorioso 2 - Espanyol : notas personales sobre el partido
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11/11/2001 - 15:18
Enviada por fidel





Extraño partido el de esta tarde en Mendizorrotza. Un partido que pudo no jugarse por la nieve, en el que hemos visto un arbitraje estrepitosamente malo, en el que volvían dos antiguos alavesistas con la camiseta del rival, en el que los dos goles alavesistas han llegado en los descuentos de cada tiempo, en el que el equipo se ha colocado en zona de Champions una vez más, en el que el club ha negado el homenaje póstumo a uno de sus mejores seguidores... Emociones contrapuestas: el equipo en lo más alto deportivamente, pero es difícil que el club pueda caer más bajo en su actuación para con el alavesismo.

Voy a empezar con esto último. No hay ninguna razón, ninguna, para que no se guarde un minuto de silencio cuando ha muerto el vicepresidente de la Federación de Peñas, el fundador de la peña más antigua de las existentes en al actualidad, quizás el máximo exponente del alavesismo de base de las dos últimas décadas. No hay ninguna razón posible para explicar ese insulto a la memoria de Pedro Arteaga. Había más alavesismo en la suela de la alpargata de Pedro que en cualquiera de los dirigentes actuales de la SAD. Este club cada día está más lejos del alavesismo. Quieren hacer su negocio, y eso no se les da mal. Defienden sus intereses económicos, y generan superávits históricos. Pero no son alavesistas. Cuando la ubre se seque, huirán a buscar mejores olas en cuya cresta encaramarse para seguir medrando. Y tendrá que volver otro Pedro que forme una peña para levantar el ánimo de la afición que quede, y volverá a tener más disgustos que alegrías, amando más al Alavés que los propios dirigentes, que verán con recelo cómo alguien puede amar aquello que se utiliza para beneficio propio. Negar el minuto de silencio a la memoria de Pedro Arteaga es insultar la sensibilidad de los alavesistas. Me gustaría saber qué opinan del tema los directivos que acudieron a su funeral. ¡Qué poca vergüenza!

En fin, que además hubo un partido. No diré mucho del árbitro. Turienzo se encargó de mostar por qué su nombre se asocia en Gasteiz con arbitraje desastroso. El número del penalti-que-pito-pero-luego-digo-que-es-fuera merece que este hombre no vuelva a pitar hasta Año Nuevo. No caerá esa breva.

Y el equipo ganó pero no es como para tirar cohetes. En cierto modo, el partido se pareció bastante al de San Mamés, jugándose contra el marcador y contra un rival en superioridad numérica. Y se sufrió parecido, aunque se jugó más directo, colocando más balones en el área, buscando la penetración letal con combinaciones, tirando desde lejos... un arsenal que los de Mané no mostraron en San Mamés, y que esta vez ha servido al menos para arañar una victoria in extremis. "La procesión no acaba hasta que pasa el último cura", como suele decir Mané. Esta vez, el último cura era brasileño y pasó en el minuto 94.

Siguen, de todad formas, sin estar demasiado claras las ideas adelante. Sigue Rubén Navarro sin despetar, ni mucho menos, entusiasmos en una grada que ya canta sin recato el nombre del deseado Iván Alonso cada vez que Navarro no acierta a manejar la situación en su solitaria avanzadilla. Sigue Magno intentando desequilibrar con jugadas personales, en esa posición suya que ni es carne ni pescado, entre líneas pero con más tendencia al movimiento horizontal que a la verticalidad que tan bien se le suele dar cuando lo intenta. Siguen Iván Alonso y Vucko entrando tarde y demostrando al menos lo mismo que los que salen de inicio. Y siguen marcando goles los defensas, esta vez de penalti.

Y, para acabar, una de las buenas noticias del día. Por fin vimos a Kanu. Y no lo hizo mal el chaval. Bien en el corte, con recorrido en banda. Un buen recambio para Geli cuando la ocasión lo requiera. ¿Brandán? Ni se sabe.

Bueno, que el equipo está cuarto, a dos puntos del líder y el domingo vuelveel fútbol a Mendi. Tenemos una semana para soñar con el liderazgo. ¡Que bonito!


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