¡Chapó!
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02/12/2001 - 14:04
Enviada por Asier





Para quitarse el sombrero el partido del sábado en Mendizorroza. La calidad, el entusiasmo, las ganas, la euforia se demostraba en cada minuto en los jugadores albiazules. Todos, sin dejarnos ninguno, jugaron un partido digno de grabar para la posteridad. El partido, como digo, impresionante; y más aún las consecuencias del mismo: nada más y nada menos que... LÍDERES. 71 años después el Glorioso vuelve a estar en lo más alto, demostrando a todo aficionado del fútbol lo que realmente vale y lo que significa llevar sangre alavesista en las venas. Si Arregui levantara la cabeza...

Entrando en detalles y, como habitualmente, repasando a cada campeón del Glorioso, empezamos con la zaga. Una defensa que seguramente sea la mejor del Campeonato, demostrado sin duda en los pocos goles recibidos, ni siquiera teniendo en frente al tan temido tridente. Coloccini, nuestro gran seguro en los contrataques rivales, que por cierto fueron pocos y sin mayor importancia, con fuerza pero con control; en definitiva, con la inteligencia que lo caracteriza. Fuerte por alto y por bajo, robando balones a la delantera culé a destajo. Óscar, su compañero, más de lo mismo. Demostró como cada día su consistencia y regularidad, con la agresividad que tanto lo define. Por las bandas Geli y Llorens. Dejan apreciar sus ganas y su euforia, su entusiasmo por hacer lo mejor por su equipo, el Deportivo Alavés. Subían cuando el juego se lo exigía y controlaban la situación desde su puesto cuando era necesario.

Pasando a la medular, decir que controlaron el juego sin nervios, sin problemas, con mucha tranquilidad. Ni una pega en este aspecto. Pablo, el mejor del partido en mi opinión, a la par con Ibon Begoña. Fue un organizador nato ayer el vitoriano, ofrendiendo balones a sus compañeros, levantando la cabeza en cada pase... y dando balones medidos sin cesar. Astudillo, corrió más kilometros que nunca, sin parar, recuperando y robando balones como nadie, y pasando como siempre, desapercibido. La lesión de Jordi dejó camino libre al incombustible Turiel, más vivo que nunca, luchador, y al igual que Astudillo, desapercibido (casi nadie se acuerda de su balón al palo). Por las bandas, dos diamantes en bruto (al menos en la noche de ayer): Magno e Ibon Begoña. Me dejaron boquiabierto con su juego, su fuerza, sus pases, su velocidad. Ambos entraban de las bandas al centro, buscando el gol, o un camino hacía el mismo: incombustibles. El gol de Begoña fue el fruto de su trabajo, para acallar los silbidos de ciertos personajillos de la grada, que no quieren admitir el trabajo que hace el bilbaino en cada partido.

Y la delantera, mejor que nunca. Ruben Navarro por fin me pareció válido para el puesto, por fin lo vi con ganas, con entusiasmo; por fin lo vi como un delantero. Eso sí, sigo pensando que le falta mucho para poder ser considerado un delantero nato, un hombre que pueda convertir en gol las ocasiones que el deslumbrante centro del campo le brindan, aún necesita mejorar.

Como conclusión, decir que vi al mejor Glorioso de la temporada, que por fin está donde merece, en lo más alto, en el liderato. ¡Aupa Glorioso!



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