Un testarazo nutre el sueño del ascenso
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30/5/2011 - 01:31
Enviada por Kevin Fernández





La testa de Óscar Martínez despacha al Melilla · Superioridad albiazul hasta el declive físico · Morcillo e Indiano se erigieron como líderes absolutos en sus dominios · Sin Chota y con Enguix a medio gas, la medular norteafricana se rinde a la labor de Pardo · Mendizorroza fue el jugador número 12.

Un vuelo de Óscar Martínez culminó la pared edificada entre Geni y Casares para que éste último fabricase un envío que dio la clasificación al Deportivo Alavés. Además, el nuevo bajón físico que sufrieron los albiazules tras el entreacto fue paliado con una demostración de fe y convicción en un ascenso que cada vez gana late con más intensidad entre los aficionados vitorianos.

Pese a que las gradas de Mendizorroza no acompañaron a las premoniciones del club, los fieles habituales se sumaron a demás aficionados esperanzados para sumar casi nueve millares de albiazules que jalearon a su equipo sin cesar. Desafiaron a la lluvia y terminaron la semana contentos, puesto que sólo faltan cuatro partidos para que el sueño se torne en realidad.

Pero para certificarlo, será clave encontrar una solución que aparque los bajones físicos que sufre la plantilla, porque en el espinoso caminar que resta hacia el objetivo, no habrá misericordia. Pese a ello, el entusiasmo albiazul terminó por superar a un Melilla que nunca llegó a sentirse cómodo sobre el tapete gracias, en gran parte, a la incombustible labor de un doble pivote que encendió la bombilla local.

Salcedo a la banda y vuelta al 4-4-2

Cuando todo apuntaba a que el trivote empleado por Tomé en la ida no sufriría más modificaciones que la obligada por la expulsión de Josete, el técnico leonés optó por ubicar a Salcedo como puñal zurdo y otorgar las llaves de la medular a una pareja que se consolida como una de las claves de la progresión del equipo. La labor oscura de Pardo junto a la inteligencia de Indiano, amén de un acertado reparto de tareas, les bastó para adueñarse de una medular norteafricana lastrada por la inconsistencia de Enguix, su cerebro.

El hombre que apuntaba a la titularidad resultó un arma de refresco cuando a Salcedo se le fundieron los fusibles. Pero las esperanzas que Tomé depositó en el ilicitano fueron correspondidas con una serie de infortunios que culminaron en desesperación y la confirmación de que no era su día. Por delante, Geni y Óscar Martínez se mostraron voluntariosos en los albores de la creación, aunque se echó en falta la figura de un ariete fijo inquietando a Dorronsoro.

Nuevamente Casares

El plantel melillense alarmó al completo de la peligrosidad de Casares. Pero el jerezano no se escondió y, pese a estar más maniatado que en la ida, volvió a atreverse en acciones que no pudieron ser frenadas con las feas maneras de su rival. Y es que parece que la cargante serie de lamentos de García Tébar condicionó a un colegiado cuya imparcialidad quedó en el aire.

Sin embargo, eso no desquició a los albiazules y, con Indiano en la sala de máquinas como guía, se gustaron hasta el punto de conseguir amarrar el fútbol de su rival durante la primera media hora, a excepción de alguna imprecisión de un Cuesta algo dubitativo. Los últimos diez minutos del primer tercio fueron un cóctel de emociones que marcó el partido. Las dudas acongojaron a los locales, puesto que la imprecisión se adueñó de ellos y el Melilla dio un paso al frente. En esa tesitura, eligió Óscar Martínez volver a la senda del gol para dinamitar el avance de un rival que tardó en secarse el jarro de agua fría que supuso el decimosegundo tanto en la temporada del gallego.

Aún y todo, volvió a demostrarse que el físico no es el mejor aliciente de un Alavés que volvió a sucumbir a la superioridad melillense en esa faceta, aunque resistió fruto de su excelente criterio defensivo, con un Morcillo imperial que si observaba un descuido de sus compañeros, él mismo se remangaba para solventarlo. Los cambios de Tomé poco después del ecuador del segundo tiempo dejaron a su equipo a merced de la inmunidad física de sus hombres. Un par de acciones de Kabamba hizo al Melilla coquetear con le prórroga, pero la solidaridad, la solidez y un Dituro que demostró, a base de seguridad, que merece estar bajo los palos no dieron opción al tiempo extra.

Pasaban los minutos y el Melilla tardaba en asimilar que un gol era obligatorio, pero era tarde y su rival se mostró muy sólido y con los conceptos claros. La disciplina táctica del Alavés en momentos de crisis, le ha bastado para avanzar una ronda y hacer soñar a Vitoria al margen de los problemas extradeportivos que asolan a la entidad. El Lugo de Quique Setién aguarda en el próximo capítulo de la que se espera que sea una larga epopeya.


FICHA TÉCNICA

Deportivo Alavés: Dituro, Moya, Morcillo, Cuesta (Casas 45), Malón, Pardo, Indiano, Salcedo (Rico), Casares, Óscar Martínez (Esparza) & Geni.


UD Melilla: Dorronsoro, Llamas, Dibi, Mahanan, Sergio Fernández, Carlos Ruiz, Enguix (Honorio), Guille Roldán, Víctor Bravo (Kabamba), Andrés Ramos (Nacho Aznar) & David Vázquez.


Goles: 1-0, Min. 33. Óscar Martínez cabecea un centro de Casares desde la banda derecha.

Árbitro: Javier Iglesias Villanueva (Comité gallego).

Incidencias: Partido correspondiente a la vuelta de la primera eliminatoria de ascenso a la segunda división 'A' disputado en el estadio de Mendizorroza bajo la atenta mirada de 8.892 espectadores.





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