Glorioso 0 - Osasuna 2: notas personales sobre el partido
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06/1/2002 - 17:17
Enviada por fidel





Esto lo tienen que estudiar los biólogos. Tan al norte y tan en invierno es imposible que se de la mosca tsé-tsé. Sin embargo, ayer en Mendizorrotza hubo una auténtica invasión de esos bichos tan tropicales, caracterizados por ser los portadores de la enfermedad del sueño. Jugadores, espectadores... todos dormidos. Salvo unos cuantos que iban vestidos de rojo -se conoce que a estas moscas no les va el color de la sangre- algunos sobre la hierba y otros en una esquina de la grada, que entre el sopor generalizado han dominado sobre el césped y han dominado en la tribuna.

Este Alavés es un equipo con grandeza. A veces por sus gestas deportivas, y otras, como ayer, por la forma en que se colapsa, se vuelve blando, vulnerable, queda a merced del contrario... un desastre mayúsculo. Un desastre grandioso, que diría Zorba el Griego.

El partido ya nacía bajo sospecha. Osasuna -y cualquiera de los próximos rivales albiazules- está con la soga al cuello, en la zona de la tabla en la que no hay bromas. Sus partidos son finales, y el grado de tensión que sus jugadores han de poner es el máximo. Como aquel año, en la época de Señor y Galarraga, con Aranguren en el banco, en que vinieron y nos birlaron el ascenso en nuestras narices -ese Echeverría, ese Macua, ese Iriguíbel, ese Pepe Alzate al mando, esa General tomada por navarros, leña al cántico y al pacharán- o como no hace tanto, con Martín en el banco, con necesidad de ganar los últimos cinco partidos para salvarse, y puede que ni aún así. Siempre que Osasuna ha venido a Vitoria teniendo que ganar, lo ha hecho, y lo ha conseguido por carácter ante un Alavés al que los rivales que visten de rojo y cuyas aficiones cantan del 1 al 90 no se le dan bien en las finales.

Ante ese cuadro Mané colocó a demasiado artista y a demasiado poco obrero. Una primera línea de contención con Jordi, Magno y Begoña es una apuesta por el juego creativo, pero es como mandar cascos azules donde tienen que ir marines. Ha habido un momento en que Pablo ha tenido que subir a presionar casi hasta la frontal del área de Osasuna, ante la pasividad de Begoña. El gasteiztarra se ha cabreado, le ha dicho nosequé a Ibon, y al minuto o así le ha caído una amarilla por una entrada suave pero fuera de tiempo. Vamos, que arriba no trabajaba nadie, y Osasuna se ha encontrado como jugando ante el Barcelona o el Madrid, sin presión encima, pero con el chollo de que enfrente no se creaba peligro. Un chollo. Melchor, Gaspar, Basaltar y Secayó todos juntos. Solo la candidez de los hombres de remate de Lotina ha evitado que el Glorioso se encontrase ya al descanso con el partido cuesta arriba.

Y lo de la segunda parte ha sido para frotarse los ojos. Se agradece que en un partido aburridete -no abría la boca tanto desde que ensayaba para la primera comunión- Mané nos haya animado con la variante de colocar a Begoña en el doble pivote con Pablo. Dios me libre de criticar a Ibon y menos a Mané, que me ha tenido borrando cookies toda la semana, pero está demostrado que cuando el internacional vasco tiene el día de que no, cuanto más lejos esté de la portería propia, mejor. La idea era buena por lo que tenía de colocar a Astudillo delante. El Pulpo es un tío que brega, apto para el tipo de partido que se estaba desarrollando en esa zona, demasiado cómodo para los rojillos. Pero ha bastado un simple cambio de orientación de juego para dejar en evidencia el sistema de coberturas albiazul y para dejar a Palacios rematar solito en la zona en que deberían estar nuestros centrales. Un mate "in your face", si esto fuese basket.

Generalmente me gustan los jugadores que saltan al campo en manga corta cuando hace fresco, como el que hace a veces en Mendi. Aparte de una temeridad, es toda una declaración de principios. Turiel es uno de esos tíos que le hacen burla al termómetro. En algún otro comentario he indicado que me parece un tío muy limitado con el balón en los pies, pero, al mismo tiempo, es un medio centro defensivo muy bueno. Es, posiblemente, el heredero de Desio en este equipo. Como el Loco, Turiel no ha sido un jugador con excesivo brillo en la liga antes de llegar al Glorioso, pero, también como Desio, parece haber encajado de maravilla en el esquema tipo de Mané. Disciplinado tácticamente, fuerte, con buena situación sobre el campo y con mucho sentido de conjunto. Es el complemento ideal de Pablo. Ayer salió, a mi juicio, demasiado tarde. Hubiese sido la dosis de sacrificio que el Alavés necesitaba para que Osasuna no desequilibrase por ese punto a los albiazules. En fin, otra vez será.

Y qué decir de la grada. Fría, muy fría. Evidentemente, el juego del equipo no creo que fuese como para entusiasmar, pero para ser el nuestro un equipo con posibilidades claras de liderato caso de ganar a los navarros, creo que algo más deberíamos de haber hecho. Ya sabemos que somos una gente rarilla, que no animamos demasiado, y que somos además muy exigentes con nuestros jugadores, pero estamos viviendo -ojalá me equivoque- los momentos más brillantes de este equipo en pasado, presente y futuro. Y como si nada. Hoy se le ha pitado a Begoña en el cambio, me ha parecido entender que a Navarro también -¿irá en urbano a los entrenamientos de Betoño?- cuando ha entrado, y creo que no se ha animado de fundamento ninguna vez en todo el partido. Poco, demasiado poco. Deberíamos -y me incluyo- pararnos a veces a reflexionar y a preguntarnos ese de "quiénes somos, de dónde venimos". Seguro que le daríamos otra alegría al estadio.

En fin, que uno de los cinco colistas contra los que hemos de jugar en los próximos partidos ya nos ha ventilado tres puntos. Como no espabilemos un poco, vamos a parecer el equipo Madre Teresa. Y eso es peligroso, porque tampoco estamos tan sobrados. Asñi que a espabilar, que el domingo viene el Tenerife, y será otra final, de momento solo para ellos.


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