Real Unión: cambio de identidad en pos del ascenso
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08/9/2012 - 07:03
Enviada por Kevin Fernández





Imanol Idiákez encabeza la revolución de un plantel que aspira a lo más alto desarrollando un fútbol de toque y elaboración.
Notas de Kevin Fernández

Después de dos semanas de campeonato en las que el Alavés se ha alzado al liderato de su grupo, esta tarde visita Mendizorroza el Real Unión, uno de esos equipos a tener en cuenta de cara a realizar las cuentas por el liderato. En esta ocasión se presenta un equipo guipuzcoano totalmente remodelado, con tan sólo seis jugadores respecto a la plantilla del curso pasado, y con Imanol Idiakez como capataz de un proyecto deseoso de ofrecer a su afición un producto distinto al habitual.

La llegada del técnico donostiarra es la novedad principal respecto al equipo que acabó bordeando el descenso hace tres meses. Tan sólo seis jugadores-Otermín, Gabarain, Seguro, Angulo, Infante y Chuchi- perduran de tal desastrosa temporada. A ellos se les han unido una docena de incorporaciones que, junto al canterano Arzamendi, completan la plantilla. Dos de los fichajes han seguido el trayecto del técnico desde Guijuelo; el central Toño Vázquez y el mediapunta Juan Domínguez, quienes, por sendos problemas musculares, causarán baja en Mendizorroza.

El fichaje de Imanol Idiakez responde al expreso deseo de la cúpula directiva de pasar cuanto antes la amarga página que supuso la temporada pasada. El estilo del técnico, ex del Sanse, Polideportivo Ejido y Guijuelo, supone un cambio radical en los hábitos futbolísticos del equipo fronterizo. Pasar de las cualidades intrínsecas del fútbol directo y poco elaborado tan arraigadas en el fútbol vasco a un estilo más depurado y estilista con el balón como principal protagonista.

Para encumbrar semejante reto, Idiakez se ha encomendado al estilo 4-3-3 que tan buenos réditos le dio en San Sebastián (ascenso) y Guijuelo (séptima posición). La medular es la base sobre la que se asienta el equipo irunés sobre el campo. Albístegui, compañero de Manu García el año pasado en el UD Logroñés, mantiene la unión con la línea más retrasada, mientras que Chuchi y, en especial, el exalbiazul Vicente Moscardó llevan la manija del equipo en ataque. Sin embargo, y pese a que lo que menos se han incorporado son centrocampistas, para un equipo tan remozado está siendo complicado traducir sobre el césped una idea tan puntillosa en las primeras jornadas del campeonato.

Si la medular tan sólo cuentan con dos caras nuevas respecto al curso pasado, en la zaga y la delantera se concentran casi todas las incorporaciones. Para la retaguardia se han ido cuatro futbolistas de los seis que la integran junto al canterano Arzamendi. Y, en el entramado ofensivo, al margen de Angulo, todo son novedades, puesto que Juan Domínguez, Colinas y Lambarri eran rivales del Real Unión la pasada temporada. Para la primera demarcación, Idiakez ha contratado polivalencia, ya que hasta cuatro futbolistas pueden actuar en más de una posición; mientras que en la delantera sorprende la ausencia de futbolistas con una mayor vocación anotadora. Entre los tres contabilizaron diez goles la temporada pasada, Es, al igual que el de Nacho González, un conjunto en el que todo el equipo tiene que arrimar el hombro para paliar la ausencia de una referencia goleadora.

El choque de esta tarde se promete eléctrico, dado el fútbol que prometen ambos equipos; uno por el hecho de jugar como anfitrión y el otro por lo atractivo de su propuesta. Sin embargo, la plantilla guipuzcoana carece de la cohesión necesaria para ejecutar el plan de su técnico como éste desearía, lo que hace suponer que los albiazules llevarán la manija del equipo. En defensa, donde el cuadro fronterizo adapta su esquema al 4-1-4-1, Garabain, lateral zurdo que juega a pierna cambiada, podría convertirse en uno de los principales filones del Alavés en caso de que Casaseca esté entonado. A pesar de no haber desplegado un fútbol medianamente brillante, el equipo de Idiakez ha sacado cuatro puntos y, como bien saben los babazorros, los equipos del guipuzcoano son difíciles de batir. No en vano, el año pasado los albiazules se dejaron cinco puntos entre los dos compromisos frente al Guijuelo.




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