Real 1 - Glorioso 2: notas personales sobre el partido
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19/1/2002 - 16:45
Enviada por fidel





Tres puntitos más para el zurrón. y en un campo, Anoeta, de los pocos que quedaban por ver al Alavés ganar en él. Buen balance. Pero no nos engañemos. O alegrémonos. Porque el equipo sigue teniendo facetas del juego que mejorar. Sigue habiendo lagunas defensivas, sigue faltando profundidad durante grandes fases del partido... pero, pese a todo, el equipo sigue arriba, y ha superado la minicrisis de dos derrotas en casa -que se llevaron el liderato- con dos victorias consecutivas, que no por lograrse contra equipos de muy abajo en la tabla dejan de tener mérito. Tres puntitos más y a Madrid a jugar con el Rayo y a ser condecorados.

El partido ha tenido varias fases, alguna de las cuales -las decisivas- han sido propicias para el Glorioso. Al principio fueron los momentos de gloria de Kovacevic. El yugoslavo volvía a su casa, y para festejar el regreso, nada mejor que un gol. Se conoce que las creencias de Téllez no tienen nada que oponer a la celebración de los regresos. De hecho, el central madrileño, que también regresaba, esta vez a la alineación tras dos partiditos de sanción, contribuyó a la fiesta donostiarra con su ídolo reencontrado observando cómo Darko remataba a placer un centro aparentemente inocuo. ¿Marcaje? ¿Qué es eso?

Por suerte para los intereses alavesistas, Coloccini sí que estaba en el partido. Eso, junto con el repliegue realista, sirvió para conjurar el peligro hacia la meta de Kike. Demasiado orden, demasiado "tiquitiqui" en la zona donde el único peligro que hay es el de la insolación en los días durillos de verano. Tras el gol, y hasta el descanso, el partido se ha dormido. Demasiado conformismo realista -la Real parecía un conjunto con empaque- y demasiada poca ambición alavesista, con juego horizontal y prohibición expresa de pisar el área contraria, no fuese a romperse. Por el orden a la derrota.

¿Qué es lo mejor que le puede pasar a un equipo ordenado cuando va perdiendo y enfrente tiene a un equipo acomodaticio? Pues que llegue la anarquía. O que se empiecen a poner balones largos al área. Nada más comenzar la segunda mitad el Glorioso ha colocado dos balones largos en la proximidad de la meta de Westerveld y el partido ha despertado. Se suponía, por alguna escaramuza de finales de la primera mitad, que la zaga realista era más de flan que de acero.

Decía Mané tras el partido que había ido incorporando más individualidad que juego colectivo en el campo. Era una forma de decirlo, y fue un acierto: el colectivo alavesista es un prodigio de orden, pero el orden en Anoeta, con el golito de Kovacevic, era equivalente a derrota, mientras que gente como Magno, anárquico, puso en cuestión desde el principio a todo el sistema defensivo realista.

En el desorden se pusieron algunas cosas en evidencia: por ejemplo, que la fortuna es aliada de los valientes -ironías de la vida, esta frase es un viejo dicho galés- y en Anoeta el valiente -sin exagerar, eso sí- fue el Alavés, el único equipo que hizo algo para cambiar la suerte del partido. También quedó claro que en equipo ha recuperado la efectividad cara al gol, con dos goles en muy pocas ocasiones. Y dos goles casi al fina, remontando, justo tras alguna de las ocasiones más claras de los realistas.

Queda campo para la mejora. Por ejemplo, en el desorden llegaron las ocasiones realistas. Una de Jojlov y Kovacevic en la que lo difícil -lo muy difícil- era no marcar. Otra de De Paula, casi al final, de nuevo a centro desde la banda. Dos ocasiones francas que podían habernos echado del partido.

Otro aspecto de mejora está en la creación: no siempre se puede ganar apelando a la filigrana. A veces un buen patadón hacia arriba puede ser la mejor opción, sobre todo cuando el rival no quiere ni en pintura ver una pelota cerca de su área. Lo bonito de este Alavés es que domina los dos registros: el autóctono, del patadón a seguir, y el del tikitiki, el pasecito que quería ser pase de gol pero que moría de impaciencia en cualquier recoveco de la medular. Lo bonito es también que el equipo casi siempre usa el registro adecuado. En Anoeta, durante casi un tiempo, el equipo ha hablado un lenguaje que le perjudicaba para el desenlace final del partido. Pero luego lo ha corregido, y eso ha tenido su premio.

Y luego sigue habiendo jugadores que no encajan. De nueov Mara mostró su cara menos solidaria en trabajo defensivo... le queda media liga par espabilar. Por otro lado, Ibón Begoña consiguió llegar a la cifra de cien partidos en Primera División, otro de los grandes logros del equipo. Efemérides digna de mención la de Begoña, por supuesto.

Bueno, y para concluir, que ya entrada la segunda vuelta el equipo sigue la estela del líder. Excelente.


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