Cara y cruz en Anoeta
RSS

22/1/2002 - 09:23
Enviada por Asier





Vimos a dos Gloriosos el pasado sábado en Anoeta. En un principio, el Alavés de la primera parte, el equipo al que no nos tienen acostumbrado, un Glorioso que no era glorioso. No se veía ambición, no se veían las ganas de siempre, dejábamos jugar a la Real a placer, eso sí, sin que estos supieran aprovecharlo; claro ejemplo de Kovacevic. Ninguna de las líneas convencía, dejaban huecos en defensa, no se tocaba el balón en la medular y la delantera, obviamente, no recibía suficientes balones. Resultado: un 1-0 que fácilmente podría haber sido más de no ser por los errores de los blanquiazules. Quizá estoy exagerando al comentar el juego albiazul, bueno naranja, pero lo que está claro es que no jugaba como siempre.

La segunda parte fue totalmente distinta. Volvió nuestro Glorioso, volvió a resurgir el Alavés de todos los días. La clave fueron, sin duda alguna, los acertados y poco esperados, quizá hasta criticados, cambios de un ingenioso Mané: Magno, Witschge y Jordi. Las tres piezas clave en la remontada babazorra. Los tres jugadores supieron llenar al equipo de ganas, de ambición, en definitiva, de fútbol. Ellos recolocaron las líneas, dieron movilidad, y como no, tomaron parte en los dos goles. Esto es un claro ejemplo de lo lejos que puede llegar este Alavés, tres jugadores de banquillo, salen con ganas, revolucionan y convierten a un apagado y perdedor Alavés, en un animado, goleador y fuerte Glorioso.

Por otra parte, queda el ligero mal sabor de boca en el tema de la Real, un equipo al que personalmente tengo simpatía, que cada día se le ve más abajo, cada día más cerca del precipicio, así que, nada más me queda que animar a nuestros paisanos y desearles lo mejor. Aupa Erreala. Aupa Glorioso.


Regreso a la Lista de Noticias | Regreso a la página principal