Rayo Vallecano- D. Alavés: Notas del rival
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23/1/2002 - 07:24
Enviada por Mikel Sagarduy





Afrontar un partido en la segunda vuelta con opciones de liderato compartido es, por sí solo, para sentarse en el sillón y sonreír plácidamente durante los noventa minutos, pase lo que pase. Una oportunidad que sólo saborean los muy grandes y que nubla la vista, mas si cabe, viendo en la cola al Mallorca, a la Real o al Zaragoza.

De la misma forma que cuando uno piensa en el Madrigal, en la Rosaleda o en Riazor ve una derrota casi segura, Vallecas sugiere todo lo contrario. El Rayo, no obstante es como dijo Mané capaz de lo mejor y de lo peor. Lleva cinco partidos sin perder y el de hoy puede ser un punto de inflexión definitivo.

El esquema que implantó Manzano desde su llegada fue un 4-4-2 y de ahí no se ha movido. Atrás forman con Ferrón, Mainz, de Quintana y Graff. Una zaga que pasa por ser la más goleada del campeonato junto con la del Valladolid.

Lo mejor con diferencia es el centro del campo. En las bandas cuenta con hombres desequilibrantes como el pequeñito Roberto Peragón, que en su cesión al Burgos ya dio muestras de su habilidad por la derecha, y el veterano Arteaga por la izquierda. El gaditano de los mejores zurdos de la liga y el domingo sin ir más lejos la falta que remató De Quintana salió de sus botas.

Arriba Michel de enganche es la magia del equipo dada su calidad y Bolic el cazagoles que además está en racha.

Pero, sin duda ninguna, lo mejor de este equipo llega desde el centro. El duo Pablo Sanz- Quevedo carece de creatividad, pero su fuerza y empuje arrastra a todo el conjunto y le da un carácter que les ha permitido pasar de estar hundidos a tener esperanza. Quevedo además se aproxima al gol con denuedo y es el hombre a vigilar.

El Rayo es un conjunto demasiado viejo. La renovación de la plantilla ha aumentado la medida de edad y el factor desgaste será definitivo. La presión arriba obligará a sus centrales al balonazo largo y así se desarticula el juego de banda y las llegadas por el centro. Ojo al remate por arriba a balón parado.



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