Rayo 2 - Glorioso 0: notas personales tras el partido
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25/1/2002 - 00:00
Enviada por fidel





Cuesta escribir sobre un partido cuando ha resultado difícil mantener la atención sobre el mismo a medida que iban pasando los minutos y el ¿juego? del equipo al que uno sigue se degradaba hasta llegar a desdibujar las características que uno quiere ver desplegadas por el Alavés allá donde esté, geográfica y clasificatoriamente. Si encima se comete el error que yo cometí de ponerse a ver el partido sin cenar, "noventa minuti son molto longos in Vallecas", que hubiese dicho Juanito.

Aunque aguantar noventa minutos -fueron algunos más- ante la tele sirvió para ver cómo el Alavés tenía una ocasión de gol. Eso sí, con el 2-0 en contra y tras haber sido borrado del mapa por el colista de la tabla. Pobre consuelo.

Antes del partido de ayer estaba claro que el Rayo necesitaba la victoria por una razón mucho más importante que la que tenía el Glorioso para ganar. "Primum vivere", que diría el clásico. Lo primero, sobrevivir. Y los vallecanos están para pocas bromas. El Alavés no lucha por salvar el pescuezo, sino por conseguir la gloria, un objetivo menor si se piensa con mentalidad de equipo pequeño. Pero una cosa es la necesidad y otra la voluntad. Y ayer quedó claro que el Rayo quería mucho más ganar el partido que el Alavés. O sea, que el peligro de descenso puso más las pilas a los madrileños que lo que motivó a los albiazules la posibilidad de coliderato. Y por ahí no debemos pasar.

Mané lo resumió en una frase memorable: "no se pueden dejar los huevos colgados en el vestuario". Con decir eso sobraría todo comentario adicional. Pero hay que ir más allá. ¿Fue el de ayer un día malo o puede que el equipo se de por satisfecho con lo conseguido y se deje ir cuando los partidos se compliquen? El equipo se pareció demasiado ayer a esa escuadra paupérrima que hizo el indio en la liga la campaña pasada tras el éxito en Kaiserslautern. Demasiado como para no pensar en que el ridículo hecho en Vallecas pueda quedar impune.

¿Alarmismo? Puede. Pero más vale dejar unas cuantas cosas claras ahora, a mediados de liga, que esperar a que la desidia termine por ponernos a todos de los nervios. Por ejemplo, no estaría de más que alguien recordase al equipo que, aunque el objetivo sea la permanencia, y ésta esté casi asegurada, eso no quita para que cada partido deba de afrontarse como si fuese el último, por profesionalidad y por respeto a una entidad y a unos seguidores que han depositado en los jugadores sus ilusiones y sus dineros. O, por ejemplo, que si hay que ser campeones, pues se es campeón, aunque el obejtivo sea la permanencia. Que una cosa es no exigir y otra cosa es no desear. Y ayer el Alavés fue un equipo apático, lo que no es compatible con el espíritu de equipo humilde que corresponde a los orígenes de este club. El Rayo nos dio ayer algunas lecciones de voluntad.

En fin, que hay que espabilar. De lo de ayer me alegro por el Rayo. Me cae bien el equipo vallecano. Son buena gente, un equipo basado en el curro y no en el glamour, en un entorno indiferente cuando no hostil. Un equipo que ayer supo ser grande ante el vicelíder de la liga, al que dio una lección de vergüenza torera, una lección de las que suele dar también a veces el Alavés, aunque ayer tocase ponerse colorado. Que tengan suerte.


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