Glorioso 0 - Mallorca 4: Puestos en evidencia
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27/1/2002 - 11:25
Enviada por fidel





Monumental batacazo alavesista ante un atónito Mendizorrotza. Un efectivo Mallorca, dispuesto a aprovechar el más mínimo resquicio en la zaga local, se puso el partido de cara para los diez minutos y se limitó a ver cómo el Alavés se fue poco a poco cociendo en su insípida salsa de fútbol horizontal, de toque inocuo de pelota y de puntería ausente, hasta el punto de que, lejos de ver peligrar su victoria, los de Kresic se encontraron con que los goles del resto del choque fueron cayendo también de su lado.

El inicio del partido fue fulgurante: un despiste defensivo en cadena permite a Losada lucirse con una vaselina desde fuera del área que dejó a Kike y compañía con cara de circunstancias. Era el minuto seis, y lo peor estaba por llegar poco más tarde, cuando Losada volvió a poner en evidencia al capitán Téllez en una contra que culminó Luque tras aprovechar el rechace de Kike ante un Coloccini inerme. Minuto doce y toda una vida por delante para que los albiazules intentasen reordenarse y ponerse al trabajo de la remontada.

Pero este Alavés no está pensado para las gestas. Un equipo capaz de aburrir hasta a las ovejas hasta que el contrario comete un error no mostró argumentos para sacar adelante un partido con el marcador en contra. Faltaba dirección -Pablo brilla cuando está, y se nota cuando falta- y sobraba horizontalidad. Con un Witschge ausente, el balón le cayó a Turiel. El malacitano es un pundonoroso centrocampista de corte defensivo, pero no es un creador. Aun así se bregó con Marcos y Engonga, pero sin brillo. Tampoco tuvo éxito la brega de Magno. El brasileño intentó buscar puerta a base de técnica personal. Demasiado fácil, por predecible, para el Mallorca. El resto, gris.

En la reanudación, otro despiste defensivo a balón parado sirvió para que Losada de nuevo batiese, entre un bosque de piernas, a Kike. Minuto 56 y 0-3. Y como reacción, más de lo mismo: movimiento de balón, pero escasa presencia en el área de Roa. Y a la hora de tirar de lejos, la puntería, escasa. Cuando el equipo menos goleado encaja goles, queda en evidencia que es también uno de los menos goleadores. Y el fútbol de control pasa a ser fútbol de impotencia. Es el mismo equipo con el mismo modo de juego. Pero el gol es juez, y los cuatro del Mallorca -el último creado por Carlos en una contra facilitada por un nuevo despiste- dictan una sentencia inapelable: el Alavés es un equipo que vive de la seguridad defensiva, y cuando ésta falla es un equipo sin apenas recursos ofensivos, con una evidente sequía goleadora. Algo que conviene trabajar, porque si no nos puede sacar los colores cualquiera.


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