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28/1/2002 - 09:18
Enviada por Asier





Fue demasiado regalo para un Mallorca muy afortunado la goleada que consiguió en la tarde del domingo. Toda la suerte que tuvieron los bermellones fue la que nos faltó, ya que cada vez que llegaban a puerta conseguían un premio demasiado elevado. Viendo las estadísticas esto queda más que claro, ya que el Glorioso hizo alrededor de 16 tiros a puerta frente a 8 de los baleares. ¿Qué conclusión podemos sacar de todo esto? Pues, por una parte, que falta suerte en la pegada, que falta gol, que falta esa fortuna de campeón a la hora de encarar puerta ajena. Por otro lado, sabemos así que el Mallorca está demostrando últimamente (ante Athletic y Alavés) que sabe aprovechar sus ocasiones con jugadores clave como Albert Luque y el recuperado Losada. Además podemos deducir que quizá falta un delantero nato, una figura en la que se base todo el aspecto ofensivo del Glorioso, un seguro de gol.

No debemos taparnos los ojos frente a diferentes realidades, ya que el juego del Alavés no fue, ni mucho menos, el más glorioso de la temporada, más bien uno de los peores, pero también es cierto lo que he reiterado anteriormente, es decir, que cuatro goles encajados son demasiados goles para un partido como el de ayer.

Si nos ponemos a destacar jugadores, veo dos claros futbolistas que asomaron su calidad en la tarde del domingo más que el resto. Estos dos hombres son Magno Mocelín y el argentino Martín Astudillo. Ambos son jugadores peleones, trabajadores, ambiciosos, en definitiva, gloriosos. Magno fue ayer el cerebro y el corazón de los pupilos de Mané, fue quien mandaba en el juego ofensivo. Jugaba todos los balones y encaraba portería ante la menor ocasión, realmente se merece el distintivo, para mi gusto, de mejor jugador en el día de ayer domingo. Astudillo, por otro lado, como siempre, buscando cada balón, intentando cortar cada pase mallorquín, intentando desvaratar los peligrosos ontrataques rivales. Y como siempre, desapercibido, lo intentó hacer lo mejor posible, siendo así, junto a Magno de los mejores futbolistas albiazules del partido.

Y esto es todo, nada más me queda que recordar que seguimos ahí arriba y que en un equipo como éste lo último que podemos perder es la confianza, y seguir animándolo cada día, pierda o gane, marque o reciba goles. Así que, incluso con un 0-4, ¡Aupa Alavés!


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