Glorioso 1 - Valencia 2: Notas personales tras el partido
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07/2/2002 - 07:28
Enviada por fidel





Otra vez nos dieron a probar de nuestra propia medicina, y otra vez se nos atragantó. El equipo hizo lo más difícil -adelantarse en el marcador, lo que se suponía obligaría al Valencia a tomar la iniciativa del choque- pero los errores terminaron por enterrar una vez más las aspiraciones albiazules de ganar en casa. De lo de ponerse líderes, mejor no hablar.

Este Alavés es extremadamente sensible a los errores propios, fundamentalmente porque no hace gol. ¿Es culpa de los delanteros? En parte. Desde luego, uno espera ver en la clasificación del Pichichi a algún punta albiazul. No arriba de todo, como otros años, pero, al menos, en la zona que publican los periódicos. Ayer hubo cuatro delanteros -o así- en el campo: Navarro, Magno, Alonso y Vucko. El gol lo marcó Astudillo. Eso sí, los delanteros tiraron alguna vez a puerta. Pocas, eso sí.

Aun así, el Alavés puede sobrevivir a la sequía si no falla atrás. La gloria albiazul está llena de victorias por uno a cero aguantando hasta el error del contrario, y sufriendo después. Casi hasta nos gusta, además, esa forma de jugar, sobre todo si se gana. Porque tiene mucho mérito no meter la pata durante noventa minutos. Lo normal es lo contrario.

Ayer fue día de errores. Pocos, pero en una liga tan competitiva como la española siempre hay un De los Santos, o un Carew, que pueden liarla. Si, por desgracia, a eso le sumamos el no acertar en la ocasión más clara -casi la única- del partido, un penalti, el resultado no es otro que la derrota. La cuarta en los cinco últimos partidos.

¡Quién iba a decir que Benítez iba a llegar hasta estas alturas de la temporada al mando del Valencia! Y encima como líder de la clasificación. Sobrevivir en un entorno tan exigente como el valenciano requiere inteligencia. Y, por lo que vimos ayer, Benítez no es tonto, ni mucho menos. Su equipo intentó asfixiar a Pablo, presionó atrás para evitar la Opción B de creación de juego del Glorioso, que son los pases largos de Téllez. La Opción C consiste en marear la pelota hasta provocar el fallo del contrario. Esta opción también fue anulada por el buen trabajo de presión valencianista. El resultado fue la anulación ofensiva del Alavés, convertido en un equipo romo.

Quizás lo único bueno de la jornada de ayer es la clasificación al final de la misma. Pese a la derrota, el Alavés sigue arriba, en zona europea. Ahora viene la concentración anual, que tan bien le ha venido hablitualmente al equipo. Se llega a ella con aspectos que han de mejorar, pero con la tranquilidad de tener casi logrado el objetivo primario del equipo, que no es otro que la salvación. Que Marbella sea propicia.


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