Málaga 1 - Glorioso 0: Notas personales tras el partido
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10/2/2002 - 14:42
Enviada por fidel





Cada vez estoy más convencido de que el principal problema de este equipo es que no le hace un gol ni al arco iris. Nos estamos comiendo el tarro con la cosa de ser la defensa menos goleada y demás, pero este Alavés está cada día más lejos de ser esa escuadra de cuento de hadas a la que resulta imposible hacer un gol y que domina el tempo de los partidos hasta dar el zarpazo que hace caer la victoria del lado albiazul. Esa historia ya no sirve. Este equipo es vulnerable, pero pierde los partidos no por encajar goles -que sigue encajando pocos- sino porque no marca, y porque se le ha vuelto en contra su "modus vivendi" hasta ahora: si antes el equipo rentabilizaba sus escasos goles, ahora pierde los partidos por un gol. Estamos viendo la cruz de la moneda cuya cara nos hizo llegar a ser líderes. Nos tienen muy vistos, y empezamos a estar quemados.

No es que el Alavés pierda los partidos, es que no hace apenas ocasiones de gol. Ni en casa ni fuera de casa. Y así no se va a ninguna parte, salvo que se esté sobresaliente atrás. E, incluso en ese caso, se corre el riesgo de acabar aburriendo a las ovejas, que solo aceptan el aburrimiento si viene acompañado de comida. Aburrimiento sin puntos significa pitos. Y si no, al tiempo.

¿Cómo ha jugado el equipo en Málaga? De manera gris. Que sí, que si Begoña hubiese marcado el pase de Astudillo casi al final estaríamos hablando, posiblemente, de tres puntos más. Pero es que la flauta esta vez no ha sonado. Porque empiezo a pensar que aquí hay más flauta que batuta, que las cosas han salido hasta ahora como han salido más por factores ajenos que por fortalezas propias. No es que seamos malos. Simplemente, no somos tan buenos, hoy por hoy, como parecería indicar la visión de la tabla.

Bien es verdad que el gol de Dely Valdéz parece surgir de un juego peligroso más dudoso a mi juicio que lo que reclama la expedición albiazul. Aunque puede verse de otra forma: el equipo está acostumbrado a ir de menos a más en función ofensiva, y esta vez, en el minuto noventa, el guión posiblemente pedía otra cosa. Era momento de guardar la ropa. Una vez más, en el origen de la derrota está un lapso de concentración. Que es humana, pero que es letal si no se ha anotado. Con lo cual volvemos a lo mismo: lo que termina por condenar al equipo es su falta de gol.

Clasificatoriamente, el momento no es especialmente delicado. El colchón de puntos acumulado por el equipo permite afrontar el resto de temporada con la casi total seguridad de mantenerse en la categoría un año más. Eso sí, toca pensar en cosas grandes o, simplemente, vegetar hasta mayo. Si el equipo no tuerce su tendencia a mantener a cero la portería del contrario, preparémonos para unas cuantas sesiones de música de viento en Mendi de aquí al Mundial. Y de Europa, mejor ni hablar. Espero que Marbella haga milagros, y no solo en los jugadores.

Por cierto, si hay días que pienso que una de los principales logros de este equipo es haber conseguido que Begoña llegue a jugar cien partidos en Primera, hoy he de descubrirme ante este jugador, el mejor del partido a mi juicio, aportando profundidad y un buen tono físico en un equipo poco fresco. Que dure, porque va a hacer falta.


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