El Raúl Madrid y un pitolari merengue eclipsan a un buen Glorioso
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24/2/2002 - 12:39
Enviada por Asier





Vimos en esta jornada un Alavés impresionante en la primera mitad, un Glorioso que querríamos en todos los partidos, y que independientemente del resultado final, nos sube la moral y nos hace recuperar algo de esperanza en este equipo que para más de uno seguro que puede, incluso, tener apuros a final de liga. Yo en cambio, veo en este Glorioso esa vena de fuerza e ilusión que nunca pierde de vista el buen aficionado. Por otra parte, podemos sacar como conclusión, y entrando en detalles, que jugadores como Karmona o Geli, a pesar de su notable veteranía, siguen estando igual que siempre, seguros, con calidad, con fuerza, siguen siendo totalmente válidos. En el caso de Karmona, por ejemplo, nos hace sentirnos más seguros de cara al año que viene, ya que veo muy poco posible que Fabricio siga en Vitoria. Por otra parte, Geli, demostró que aún derrocha calidad por los cuatro costados, y claro ejemplo de ello es la jugada del gol, excelentemente finalizada por Witschge, un jugador que, sin comerlo ni beberlo, consigue aproximarse a la continuidad en el equipo titular.

El Real Madrid, por su parte, supo aprovechar el único - o por lo menos, uno de los pocos - error de la zaga albiazul en la primera parte, y con una brillante jugada de Michel Salgado, supo comerle la moral al final del primer tiempo a un Alavés que encaraba la segunda parte inmejorablemente, con el público merengue silbando ya a su equipo y con un 1-0 en el descanso, ¿qué más se podía pedir? Pero, no, tuvo que llegar la cabeza de Guti para estropearlo todo. Además de todo esto, un tal Ramírez Domínguez, tuvo que llegar para, como siempre, inclinar la balanza hacia uno de los lados. ¿Cuál fue el afortunado? Exacto, tuvo que ser, por casualidad, los de blanco. Llego a desquiciar a un Rubén Navarro que, por cierto, vi mucho más activo que en otros partidos, mediante fueras de juego inexistentes, que en el caso del 2-1 en cambio, por alguna que otra razón, no pitó. El penalti ya, mejor ni comentarlo.

No debemos negar que el caso de Raúl es realmente impresionante. Un jugador que lleva lesionado dos o tres semanas, y que pasa la última sin realizar ni un sólo entrenamiento, llega en la segunda parte, y nada más pisar el terreno de juego, marca un gol decisivo en un momento clave. Más tarde, y demostrando una gran inteligencia, simula un penalti que daba tranquilidad a la parroquia merengue, eso no podemos negarlo; en definitiva, un jugadorazo.

Así, y a pesar de jugar un buen partido, nos volvemos a casa de nuevo con las manos vacías, y ya van cuatro partidos seguidos. No nos queda más remedio que seguir a lo nuestro, jugar como mejor podamos, y eso sí, algo muy importante, no olvidarnos de quiénes somos y cuál es nuestro objetivo, que no se pueden pedir peras al olmo.



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