Glorioso 2 - AC Bilbao 3: derrota con ocho y de penalti
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17/3/2002 - 11:37
Enviada por fidel





Partido intenso el vivido en Mendizorrotza hoy, con fases de dominio para cada equipo y con protagonismo especial para Daudén Ibáñez y su arbitraje de diseño, que ha terminado por decidir el partido con una falta previa al 2-2 digna de cualquier manual de arbitraje creativo y un penalti de dudoso origen con el Alavés defendiéndose con orden pese a contar con nueve jugadores.

Pudo adelantarse el Athletic cuando Geli ha sacado bajo los palos un balón que se colaba justo al principio. Sin embargo, Jordi en dos ocasiones ha puesto en ventaja a los albiazules en lo que se auguraba un choque tranquilo para el equipo local. Una chiquillada de Magno -poner el brazo para desembarazarse del defensa cuando uno puede encarar la puerta contraria es tentar al diablo, que esta vez era turolense- dejó al Alavés con diez, y una falta extemporánea de Navarro -amonestado ya en otro alarde de Daudén- han contribuido a desandar por parte albiazul el camino excelentemente iniciado. Dos goles en un minuto del club visitante han colocado el choque franco -en apariencia- para los rojiblancos cuando ambos equipos se retiraban para el vestuario.

En la reanudación Mané ha dado entrada a Mara como hombre más adelantado, con el resto del equipo defendiendo ordenadamente un punto que se había convertido en dorado dadas las circunstancias. El Atheltic ha intentado resolver el partido aprovechando la superioridad numérica para mover el balón e intentar rendir por agotamiento a los albiazules. Cuando parecía que el Alavés iba ganando su particular batalla por la supervivencia, un penalti de Téllez a Urzáiz en la salida de un corner -protestado por los albiazules, que indicaban que el colegiado había aplicado un criterio diferente en la primera mitad, cuando Aitor Ocio, también en un forcejeo antes de un corner, recibió la tarjeta pero antes de que el balón se pusiese en juego- terminó con el gol del Athletic y con Téllez en el vestuario.

A partir de ahí, el partido se ha roto definitivamente. El Athletic ha pasado a controlar el balón, sin materializar sus ocasiones -incluso sacando fortuitamente balones que iban a la red de Kike- y el Alavés ha intentado algo tan básico como llegar a pisar área contraria, lo que ha conseguido en escasas ocasiones, una de ellas incluso con Kike adelantado para intentar rematar un saque de falta que ha terminado por ir alto.

Eso sí, desde ese momento las entradas de los jugadores albiazules dejaron de ser tarjeta. ¿Se podría permitir Daudén un examen exhaustivo del partido, algo que a buen seguro se produciría si tiene que suspender el partido por dejar a uno de los equipos con siete hombres? Desde luego, si algo mostró el colegiado del choque es que de tonto no tiene un pelo. Su repaso a la libreta de anotación de tarjetas tras mostrar la última a Astudillo ha sido significativo. De hecho, para el debe -abultado- de Daudén, y para el anecdotario del partido quedarán los bastantes segundos en que el Alavés ha estado con siete hombres en el campo, cuando casi al final un jugador albuazul ha debido ser atendido. ¿Error técnico? Puede, pero ¿a quién le importa?

En definitiva, derrota albiazul que deja a los de Mané en tierra de nadie, con Europa cada vez más lejos, y victoria sin gloria -por culpa de la circunstancia turolense- para un Atheltic que sigue en esa pelea y que a buen seguro no esperaba ganar de esta manera el partido.


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