Espanyol 1 - Glorioso 2: permanencia e ilusión olímpica
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24/3/2002 - 10:23
Enviada por fidel





Importante victoria albiazul remontando en los últimos minutos un partido que durante sus tres cuartas partes mostró al Alavés más ramplón de la temporada pero que en un final pletórico, con Mara y Alonso reivindicando continuidad, dio la vuelta al marcador que se puso cuesta arriba al filo del descanso.

Precisamente esos dos protagonistas lo fueron desde el inicio: Mara salió en el once inicial, mientras que el uruguayo, al que se suponía titular, quedó en el banco. El partido empezó mal para los de Mané, con el Espanyol avisando mediante ocasiones de Tamudo, Munteanu y Roger, desbaratadas por un inicio muy centrado de Kike Burgos, el mejor hombre albiazul en los escasos minutos en que pudo estar en el campo. Kike hubo de abandonar el choque tras un encontronazo con Tamudo, con un golpe en el tabique nasal, dando entrada a un frío Herrera. Por delante del arco, el Alavés fue poco, muy poco, en la primera mitad. Sin ideas, sin balón (un 37 % de posesión de pelota) y sin peligro. Para culminar el descalabro, una nueva jugada con dos toques en el área por parte espanyolista terminó en gol en contra justo al filo del descanso.

Se mascaba una vez más la tragedia, y el inicio de la segunda parte no disipó precisamente los nubarrones sobre el futuro albiazul en el choque. Mané dio entrada a Witschge intentando dotar de cerebro a un cuerpo abotargado. Las primeras señales de vida inteligente sobre Montjuïc vinieron por el lado de Magno y por el de Mara, que sufrieron lo que suele ser penalti pero que Puentes Leira no tuvo a bien considerar como tal. El organismo albiazul dio muestras también de agresividad en una jugada en la que se vieron involucrados Mara y Astudillo y que terminó con el empate a uno. Y la recuperación total de facultades llegó casi al final, cuando un inteligente saque de falta llevó a un centro desde línea de fondo que fue rematado de cabeza, como mandan los cánones, por un Iván Alonso que mostró además que el reanimado organismo albiazul tenía también capacidad para los sentimientos, dedicando el gol -camiseta incluida- a José Luis Compañón y fundiéndose en un abrazo interminable ocn Hermes Desio.

El caso es que el partido se vino para Vitoria, algo que parecía increíble durante buena parte del mismo. Y no se trata de una victoria cualquiera: de momento sirve para llegar a los míticos y en algunos momentos aparentemente inalcanzables cuarenta y cinco puntos. Y, mirando a lo que queda de campeonato, permite que los de Mané puedan seguir mirando de cerca las posiciones que dan acceso a Europa.


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