Reacción Gloriosa
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25/3/2002 - 13:48
Enviada por Asier





La verdad es que empezamos el partido viendo un Alavés desconocido, un Glorioso que realmente no podía pelear por la victoria en el Olímpico. Al Espanyol se le veía con más ganas, más concentrado, realmente mentalizado de que ese partido era algo importante, que se jugaban claramente las opciones de participar en competición europea. Al Glorioso se le veía totalmente perdido. Jugadores que normalmente están concentrados como los que más, perdían balones, se despistaban cada dos por tres, en definitiva, el Glorioso no era, ni mucho menos, Glorioso.



Para colmo, el mejor de los jugadores del partido, Kike, tuvo que tener la mala pata (o debería decir nariz) de sufrir aquel pequeño accidente y tener que dejar el campo en camilla, preocupando así a toda la parroquia albiazul y no tan albiazul. Había salvado al equipo en tres o cuatro ocasiones y daba seguridad sin ninguna duda a la zaga de los vitorianos, desesperando a su vez a Tamudo y compañía, quienes por cierto no recibieron tarjeta alguna en sus múltiples piscinazos en nuestra área, mientras que Magno recibía la cartulina por un claro penalti, en fin, lo de siempre.



Dejando aspectos como lo desquiciante del trío arbitral, llegamos al descanso con un desmoralizante 1-0 en el minuto 44, que supuestamente dejaría sentenciado el partido, ya que nadie, ni siquiera el más optimista, veía posibilidades de que pasase lo que pasó.



Aún y todo, el Glorioso de la segunda parte fue el que nos gusta, al que vemos capaz de luchar por Europa. La calidad de Mara apreciable en todo el partido (seguramente es el único que se salva en lo que a la primera parte se refiere), los acertados cambios de Mané y el sorprendente cambio de mentalidad del Glorioso nos llevó a la victoria. La templanza y el oportunismo de Witschge fue determinante en el transcurso de la segunda mitad y la revolución, más bien la cabeza del Iván Alonso de siempre causó el delirio en el equipo babazorro. Debo repetir el nombre de Bogdan Mara, ya que fue, en mi opinión, por supuesto, el mejor del equipo, demostrando siempre esa fe en la victoria y esa fuerza, ese regate, esa ambición...



Por fin tenía que jugar a nuestro favor el típico dicho sobre el que perdona. Y con esta positiva visita a Barcelona, que esperamos sea parecida la siguiente, nos acercamos (o al menos no nos alejamos) de esos puestos que llevan al que debe ser, desde ahora, nuestro único objetivo, Europa. Así que, como siempre, decir que no debemos perder esa fe en el equipo y seguir con la confianza de que Europa es totalmente posible peleando y animando al equipo, entre todos haremos que este Alavés sea realmente Glorioso.


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