Barça 3 - Glorioso 2: notas personales sobre el partido
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14/4/2002 - 14:55
Enviada por fidel





¿Será que me estoy volviendo un llorón? Porque me parece que este domingo el arbitraje nos ha vuelto a jugar una mala pasada. Vale que el Alavés ha regalado los dos primeros goles, pero a Astudillo le han anulado un gol por un fuera de juego que no parece que haya sido, y a Turiel le han pitado una falta fuera del área por un impacto en la pierna cuando ésta se hallaba pisando la línea del área. Como le diría Epi a Blas al explicarle el reglamento de fútbol, "raya es área". Se conoce que ese capítulo de Barrio Sésamo no lo vio el colegiado Pérez Pérez, que para ser novato en la categoría sabe latín: los errores, para los dos; o sea, que favorezcan al grande y al que juega contra el pequeño.

Tras este desahogo, vayamos con los nuestros, que también tienen lo suyo. La cantada de Herrera en el primer gol ha sido evidente: por muy feo que sea Abelardo, esa pelota es del portero. Y si te pilla fuera del área chica, a pelear, que para eso eres portero y puedes usar las manos. Claro que siempre te queda la duda de qué hubiese pitado Daudén en un contacto como el que mantuvieron Herrera y Abelardo. De momento, su primo Pérez al Cuadrado, en una jugada similar cerca del área contraria no ha dudado en pitar falta del que hacía entonces el papel de Abelardo. Criterios diferentes, equipo pequeño, date por fornicado. Pero, en honor a la verdad, esa pelota era de Herrera. Lo deportivo en este caso es ayudar a que el árbitro no se equivoque, y esta vez el Tincho lo hubiese solucionado haciendo lo que tenía que hacer. Fue casi el único lunar en la actuación del arquero albiazul, un lunar que, visto el resultado, ha resultado ser de tamaño parecido al de Makelele.

Y el segundo gol también ha tenido su historia... para no dormir. Un saque de banda cerca del área grande se convierte en un par de toques en un balón franco para el remate de un jugador rival al borde del área. Para tirarse de los pelos. Tras haber sobrevivido en el primer cuarto de hora a varias fechorías de Saviola y Luis Enrique, que se movían como Pedro por su casa entre las literas en las que dormitaban los zagueros albiazules, acabamos regalando el partido tragándonos un saque de banda. Lo ve Benito Floro y flipa.

Esto de regalarle dos goles al Barça es un capricho que el Glorioso no se puede permitir. El pasado año nos costó el partido y este año idem de lienzo. Pese a que, un año y otro, el equipo se ha amarrado al partido con goles. Este domingo, cuando Mané sacó a los artistas, pareció que la historia podría cambiar. El 2-1 ha sido prodigioso: Witschge, con vista, Navarro con rapidez, Magno con remate. La Utopía hecha contraataque. Lástima que este chispazo no haya sido de corriente continua, sino de alterna, y en el siguiente ciclo el Conejo le haya robado la cartera al Enrulado y se la haya colado entre las gambas al Tincho. Eso de tener delanteros que marqen goles es una gozada.

Hemos visto dos tipos de Alavés: el que intentaba jugar la presión -durante la primera mitad- y el que ha intentado jugar a secas, durante la última media hora. Ambos equipos han perdido su trozo de partido, si nos olvidamos del gol postrero de Iván Alonso. El equipo peleón no pudo evitar distraerse durante buena parte de la interpretación, mientras que el equipo artista no fue capaz de crear demasiado peligro. Visto así, la victoria del Barça fue justa.

Menos mal que aquí parece que solo ganan los de atrás. Los resultados de la jornada no han sido malos del todo. Lástima que el Zaragoza no haya conseguido ganar al AC Bilbao. Lo peor es que queda una jornada menos, y puede que no de tiempo a echar el lazo al AC Bilbao. De momento, el domingo viene el Zaragoza, que puede empezar a decirle adiós a Primera, adiós, si no rasca en Mendi. Parece que se vienen unos cuantos en tren. Me da la impresión de que si le ganamos al Zaragoza nos ponemos séptimos, y que de ser así no nos van a quitar ya de ahí. Están todos los equipos con el depósito de gasolina en la reserva, y puede que con ganar solo los dos de casa pueda valer.

El caso es que ahí seguimos, con opciones europeas pero, paradójicamente, todavía sin la salvación matemática asegurada, aunque con el título de liga inaccesible. Este detalle me parece importante: estamos empatados con el octavo, pero estamos más cerca del descenso -que está muy, muy lejos, por suerte- que del título, e incluso que de la Champions. Curioso desequilibrio.


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