Rayo 2 - Glorioso 2: Notas personales sobre el partido
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02/9/2002 - 14:32
Enviada por fidel





Se echaba en falta el fútbol. El de verdad, no el de los torneos veraniegos, no siquiera el de los mundiales. Tres meses y pico sin liga es algo que debería de estar prohibido... Un Rayo-Alavés en la primera jornada es una de las mejores formas de recuperar el pulso liguero de golpe. Desplazamiento razonable, encuentro con los amigos rayistas, campo con el público próximo al terreno, rival de parecidas características coyunturales -fichajes por ensamblar- y estructurales -recursos justitos, objetivos humildes, sin renunciar a nada- y buen ambiente de fútbol profundo.

El partido no defraudó. Bien es verdad que a los equipos se les notó en demasía el inicio liguero, pero pusieron interés durante todo el choque y brindaron un partido con alternativas y tensión hasta el final. Los habrá mejores -esperemos- pero, para ser un choque de Jornada 1, no nos podemos quejar.

¿El Alavés? Luces y sombras, con balance positivo, tanto por el marcador -un punto fuera es un punto fuera, ahora y en marzo- como por el espíritu mostrado por el equipo.

Lo que más me gustó fue la capacidad de reacción alavesista, que se había perdido el pasado año y que en Vallecas hubo de mostrarse dos veces. El equipo fue capaz de empatar dos veces, creando más de dos ocasiones. Hubo dos balones a los palos, una falta a Jordi en el área que la tele muestra con claridad -en el campo, desde lejos, no pareció que pasase nada, ¡qué cosas!- y una sensación de rapidez, calidad y eficacia de los delanteros desconocida durante la pasada campaña.

También hubo sombras, sobre todo en defensa y bajo los palos. Dutruel nos puso los pelos de punta más de una vez, incluida la jugada del 1-0, la segunda demostración casi consecutiva de blandura de manos. Tras una buena pretemporada, esperaba más de Dutruel, aunque lo del domingo fue solo el inicio, y no creo que le falten ocasiones para reafirmar su confianza.

La defensa tampoco estuvo fina. Más bien estuvo lenta, y Bolo, Bolic y Peragón tuvieron demasiadas facilidades para meterse en el área albiazul. Lo mismo que no por poner muchos delanteros el equipo es más ofensivo, parece que no por poner muchos defensas se está más seguro. El partido del domingo fue una buena prueba de esto.

Fue interesante ver la modificación con marcha atrás que hizo Mané del esquema del equipo en función del resultado. Se pasó de tres a dos centrales, y tras el empate, se volvió, con la entrada de Ochoa, al esquema inicial. Parece que este año el equipo va a se más rico tácticamente, y también se empezó a ver que, en el escalafón de centrales, Ochoa está por delante de Eggen.

Lástima que tras este primer bocado haya que esperar quince días para volver a tener partido liguero. Esto de los partidos de selección es la versión futbolera de la mosca cojonera...


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