Glorioso-Racing: reflexiones post-partido
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17/9/2002 - 01:50
Enviada por fidel





¡Vaya aterrizaje del equipo en Gasteiz tras cuatro meses sin liga! Está visto que sería más cómodo para todos el que los partidos de casa se jugasen siempre ante esa potencia de primer orden que es el Dinamo de Bucarest, y que los desplazamientos fuesen, cada quince días, a Salvatierra, pero la realidad nos lleva por otros derroteros más escabrosos, y para empezar la liga en casa nos encontramos con un desastre tan completo que la principal conclusión del Alavés-Racing no puede ser más positiva: el equipo va a mejorar en los próximos partidos.

Sigamos con las cosas positivas del choque de este domingo: Dutruel. Tras sus titubeos en Vallecas, el galo se cascó un partido de los mejores que se recuerdan de un portero en Mendi en los últimos tiempos. Aunque ser el mejor de tu equipo, siendo portero, jugando en casa y perdiendo el partido, no dice mucho del equipo, al menos esa actuación despejará la que parecía principal duda del equipo antes del choque del Racing. Viene bien, porque tras el partido han surgido unas cuantas más.

Y para completar el abanico de lo positivo, hablaremos del buen tiempo, la alegría de reencontrarse con los amigotes futboleros, lo chulo que va quedando el campo, lo emocionante de ver de nuevo al equipo con rayas, la ilusión de la gente en la cara al entrar al campo, los niños -a veces un poco pesaditos- en las gradas... Desde luego que hubo cosas buenas el domingo en Mendi.

Aunque las caras que se veían al salir del partido, que eran el vivo reflejo de la desilusión, ya hacían presagiar a quienes circulaban cerca del campo a eso de las ocho menos algo que ahí dentro las cosas no habían ido bien. Y no eran caras de "nos han ganado", eran caras de "qué mal lo veo".

Y se le vio mal al Alavés. Enfrente estaba el Racing de Santander, un recién ascendido que, a priori, tiene que ser un equipo para el que tengamos más soluciones que problemas nos puedan crear. Y lo peor del partido es que esto no fue así. Al Racing se le pudo venir el mundo encima si Iván Alonso marca en el minuto 1, o si Abelardo hace lo propio un poquito más tarde, pero eso no sucedió, y los de Preciado empezaron a desbaratar el esquema albiazul a base de velocidad y de hombres entre líneas. ¿Era previsible que el Racing jugase así? No era seguro, pero casi. ¿Había estudiado el Alavés cómo contrarrestar esa forma de juego? No lo parece, o al menos eso quise deducir de lo que comentó Mané tras el partido. ¿Pecamos, pues, de soberbia el domingo? Parece evidente. Además de esta imprevisión táctica, los jugadores también parecieron querer ir de divos ante el más bisoño de todos los participantes en el choque: el árbitro. Desde el principio me dio la impresión de que algunos de los nuestros acosaban al árbitro con protestitas, palabrillas y todo eso que, hace cuatro años oí decir a Karmona que hacían los del Madrid con los árbitros cuando los merengues jugaban ante el Alavés. Y el trencilla -con unos cuantos errores técnicos de libro, por otra parte- se vino arriba justo cuando más daño podía hacer, que fue cuando la jugada del "gol del pillo". Ahí fue lo que él dijo, sin líneas que consultar ni gaitas. ¿Será que no somos el Madrid? Eso también parece evidente, y no estaría mal que algunos jugadores bajasen el pistón ante los árbitros.

Un colegiado que fue el mejor amigo de Mané el domingo. Al de Balmaseda se le apareció la virgen con la jugada del gol cántabro. Ya había a quien cargar el resultado. Evidentemente, el gol del Racing fue ilegal. Pero hasta que el árbitro no pita no para la jugada, así que algo más se podría haber hecho para evitar el último remate. Aunque lo que estaba suecediendo en el campo desde el minuto cinco hasta ese gol había hecho ya que Dutruel fuese el héroe del partido, que la grada estuviese con los congojos a la altura de la garganta y que la impresión de que de un momento a otro podía caer el gol santenderino flotaba en el ambiente. Me queda una duda: si ese gol no se concede, ¿hubiese cambiado el Alavés su forma de juego o hubiese seguido igual? ¿Estábamos jugando en casa a mantener el cerocero y esperar a que sonase la flauta, si esta tenía a bien sonar? ¿Era el del domingo el nuevo Alavés 02/03 o un remedo del pésimo Alavés de la segunda vuelta de la pasada campaña? Echarle la culpa al árbitro puede quedar bien para los papeles, pero espero que nadie se crea del todo eso de que perdimos por el árbitro.

Porque, con una hora por delante, el Alavés fue incapaz de crear peligro ante Lemmens, al menos de fundamento. Algo de Ilie, y poco más. Si no supimos contrarrestar al Racing cuando atacaba, tampoco supimos hacerle pupa cuando defendía. Y era el Racing. Con todos los respetos, eso sí, que se los ganó en el campo.

Está empezando la liga, y lo del domingo es un aviso. Los de Preciado le hicieron al Alavés un chequeo inmisericorde de todos sus puntos débiles. Ahora queda aprender la lección y corregir lo que se pueda, porque este jueves los turcos le van a pasar la ITV de verdad al Alavés, y lo mismo nos dejan el vehículo inmovilizado.


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