Glorioso-Real: reflexiones personales post-partido
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21/10/2002 - 16:42
Enviada por fidel





Nos sigue pasando por encima la Liga de las Estrellas. Esta vez le tocó a Nihat hacer lo que antes hicieron Tristán o Ronaldo, y en menor medida, Munitis. Acciones de calidad, o estar ahí en el momento apropiado, el caso es que el Alavés sigue contribuyendo a aumentar la leyenda de alguna de las figuras que juegan contra los albiazules. Es la plasmación más palpable de la diferencia de presupuesto del Alavés con otros clubes. Lo que pasa es que otros años los nuestros, poco pagados, anulaban a las superestrellas millonarias de los rivales. Otros años, el presupuesto no ha sido pauta. Este, parece que sí. Así que nos toca ser yunques, como otras veces ha tocado ser martillo. Y hay que decir que el Alavés no fue un mal yunque el domingo. Aguantó los golpes recibidos -algunos autoinfligidos- e hizo mella en el rival hasta el punto de salvar un idem pese a llevar el marcador en contra y a tener solo diez jugadores en el campo. Los cambios introducidos por Mané le dieron suficiente chispa al equipo como para encender un partido que la Real no supo rematar. Un empate de perlas, dadas las circunstancias del partido.

Pablo es uno de esos seres que ha sido dotado con un don especial. El gasteiztarra es bueno para el fútbol, como otros artistas lo son para la pintura o la música. Generalmente, el desarrollo de ese don en una actitud positiva para sí y el entorno es algo que cuesta trabajo. Los genios han de domar su condición de humanos para que la genialidad brote sin el matiz de imperfección que rodea a todo lo relacionado con nuestra imperfecta condición. A Pablo le falta para ser un grande el saber estar siempre en el campo de juego. Es reprobable que sea expulsado por insultar a un árbitro. Pero lo debería de ser, y con más vehemencia, si cabe, el estar durante buena parte del choque con pequeñas protestas, miradas hacia el colegiado, pequeños desplantes... es el carácter del jugador, pero las apariciones del mismo muestran que Pablo se está quedando a mitad de camino de los sublime: el autocontrol falla, y el genio se desvanece, camino del vestuario, como el propio jugador. Para reflexionar y actuar.

Y es semana de reparaciones. El Salvómetro lleva días sin funcionar bien -con cinco puntos en seis jornadas hacen falta casi dos ligas para llegar a los cuarenta y cinco puntos míticos de la permanencia- y el equipo también. El delantero centro tira a gol desde lejos con dos compañero desmarcados. El central -el que sea- termina fallando en una jugada de pan y melón, y el centro del campo se crea poco. Los jugadores discuten acaloradamente entre ellos, se recriminan pases defectuosos, no están atentos a las jugadas propias de estrategia en defensa... está mal el equipo, pese a empatarle al líder.

Queda mucha liga, pero lo visto hasta ahora no nos induce a ser demasiado optimistas, aunque si durente muchos choques el Alavés ha resuelto con suplentes -incluido este domingo- lo que no pudieron solventar los titulares, las pistas para la solución de esta campaña 02/03 parecen perfilarse nítidamente. Todos los jugadores que se dejan la piel en el campo defendiendo la camiseta del Glorioso merecen el mayor de los respetos. Pero si para que el equipo rompa esta racha de resultados pobres lo que hay que hacer es mostrar respeto y pleitesía a algún jugador en la grada, no debería de temblar ningún pulso. El equipo estuvo al borde el colapso este domingo, y eso no se tiene que volver a repetir.

Vamos a vivir tiempos difíciles. Estamos en la zona baja de la tabla, y eso provoca nervios, porque la página 203 del teletexto no entiende de presupuestos ni superávits, solo de goles y puntos, y de eso, de momento, tenemos poco. Aunque si se hacen las cosas bien y ahora, podemos ser el equipo de la segunda vuelta lo mismo que otros años lo hemos sido de la primera.

Y no quiero terminar sin hablar de nuevo de Ibon Begoña. El domingo no anduvo fino. El jugador es 100% pundonor, pero su clase es limitada. Su compromiso con el equipo es indudable, ha tenido momentos de mejor nivel -la temporada anterior en que el equipo jugó Uefa- pero me sigue pareciendo un jugador limitado para la categoría. El lo da todo, por lo que a Ibon poco más se le puede pedir. El responsable del desbarajuste que provoque eso o cualquier otro jugador en el equipo es el técnico, y los pitos por lo que haga o deje de hacer Ibon han de ser para quien lo pone ahí, que no es otro que Mané.

Y el sábado a Barcelona. Toca reaccionar. Como el día del Bernabéu, pidamos al equipo que acojone al rival, que juegue su partido e impida que haga lo propio el rival, que cuestione la supuesta ventaja del rival por jugar en casa y por la diferencia supuesta de clase y de "cla$e" entre jugadores del Barça y el Alavés, de manera que nos podamos ir a dormir el sábado pensando aquello de "tenemos un equipo cojonudo". Si encima se saca algún punto, pues mejor. Suerte.


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