Glorioso-Sevilla: reflexiones personales post-partido
RSS

04/11/2002 - 16:51
Enviada por fidel





Hacía falta una victoria. Tal y como estaba el equipo, en zona de descenso y con problemas de personalidad, hacía falta ganar cuanto antes un partido en casa. Ante el Besiktas un regalo en defensa precipitó un desenlace que solo se pudo corregir a última hora. Ante el Sevilla, la seguridad atrás, no lograda del todo, pero al menos incrementada notablemente, sirvió para que el desenlace se torciese también al final, pero esta vez para el pleno cumplimiento de los deseos albiazules. Se volvió al "uno a cero y que pase el siguiente" o, por lo menos, a la primera parte de ese eslogan que bien podía haber acompañado al Glorioso en sus mejores años, que son estos.

Hacía falta ganar, porque el equipo parece que va recuperando el espíritu, y pelea hasta el final. Si, pese a ello, se sigue sin sumar, o como mucho haciéndolo de punto en punto, el espíritu puede acabar decayendo, y el Alavés sin casta es un equipo casi de futbolín.

Y hacía falta ganar porque Mané había corrido un riesgo importante, y una derrota hubiese dejado abiertas algunas heridas abiertas el domingo que, si cicatrizan bien, acabarán trayendo bienestar al equipo. Dejar a uno de los hombres-ancla del equipo, Oscar Téllez, en la grada no hubo de ser decisión fácil. Es verdad que la defensa ha fallado mucho, especialmente por el centro, pero es que los fallos han sido tantos y tan repartidos que si este pasado domingo, tras poner a Téllez en el ojo del huracán, el equipo vuelve a perder por la cantada de un central, hubiésemos sacrificado a un buen defensa para nada, y los recursos en la zaga se habrían quemado en vano. La mejora en el equipo introducida por la presencia de Karmona junto a Abelardo sin duda que motivará a Téllez para que cuando vuelva a la titularidad, que volverá, lo haga mejor. Decía Luis Aragonés, que ha sobrevivido en esto muchos años, que deben de jugar los mejores. Y si un jugador está mal, debe de salir del equipo. No ayuda nada a un futbolista en mal estado de forma física o mental el tener que seguir saliendo, partido tras partido, a jugársela para que, al primer error, se le venga el mundo encima. Unos días fuera del once ayudan a centrarse de nuevo.

Con Geli ha pasado algo así. El jugador empezó mal y fue a peor. Pese a ser uno de los divinos de Mané, el jugador se quedó en Vitoria el día del Bernabéu. Edu Alonso pedía sitio, y Geli pedía banco. Han pasado unas semanas, y Geli ha vuelto con dos actuaciones a buen nivel. Se rompió la espiral de la baja forma, y el jugador, más fresco, empieza de nuevo. Todos contentos.

Y habrá más viajes a la grada. Creo que si el domingo hubiese estado Edu Alonso en condiciones de jugar, otro que se habría quedado fuera hubiese sido Lloréns, que tampoco anda muy bien últimamente.

Lo que son las cosas: un jugador yendo a menos puede propiciar el crecimiento de otro. Este domingo pasado, cuanto peor se le veía a Lloréns, más crecia la figua de Ibon Begoña. El bilbaino, todo garra, parecía estar más pendiente de apoyar al lateral más retrasado que de cualquier otra cosa. Esta concentración le sirvió para leer bien el partido y para ser el mejor hombre de enlace con la punta durante gran parte del mismo. Si cuando se quiere recuperar la garra del equipo la presencia de Begoña es imprescindible, porque otra cosa que garra no tiene ese jugador, cuando aparecen los destellos de un Ibon técnico, buen centrador, que es más fugazmente que lo que desearíamos, estamos ante un jugador de una talla mayor de lo que aparenta. Bien por el Begoña del domingo.

Y bien por Karmona. Cuando uno se accidenta, ha de comenzar la recuperación haciendo ejercicios sencillos. La presencia de Karmona en el equipo es eso mismo: el ABC de la defensa -Anticipacion, Balones fáciles, Contundencia- llevado a la práctica sin mayores lujos, pero sin errores. A partir de ahí se puede construir equipo sobre una base sólida de confianza atrás. El capi conoce bien a este equipo, y es compatible con todos. Abelardo agradeció su presencia. ¡Ya tiene narices que para que brille un tío que ha sido nosecuántas veces internacional tenga que salir a su lado, mandando, un jugador salido del fútbol profundo! Esto es el Alavés, donde los hombres arreglan lo que los nombres palman.

El equipo ha ganado. Ha recuperado la fe y vuelve a mostrarse como un grupo de gente con carácter. ¿Todos contentos? No tan deprisa... este Alavés sigue mostrando carencias importantes. Las mejores ocasiones de los rivales se suelen generar en errores propios, se sigue sin aprovechar el juego de estrategia, los medias puntas no enganchan con el punta, se juega con un delantero en casa ante defensas de cuatro y cinco hombres, se abusa del balón largo... en definitiva, cuesta mucho hacer un gol, aunque, por suerte, parece que va costando también el que nos lo hagan. Seguimos estando abajo en la tabla, la eliminatoria uefera está perra y el Zaragoza saldrá con ganas de merendarse a un primera, ahora que empiezan a almorzarse segundas. La cosa sigue estando achuchada, y seguimos sin jugar bien. Eso sí, hemos ganado un partido en casa -una costumbre saludable que se había perdido- y además peleando hasta el último momento y el último suspiro. Aunque estemos mal, hay motivos para la esperanza.


Regreso a la Lista de Noticias | Regreso a la página principal