Málaga 0 - Glorioso 0: notas personales tras el partido
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25/11/2002 - 17:11
Enviada por fidel





Volvió el Alavés del espacio-tiempo, el que sale al campo a administrar tanto el balón como el reloj, el que sueña con llevar a buen término un guión de final feliz, pero en el que a veces los actores y otras veces el escenario conspiran contra el objetivo de la victoria. En Málaga se cumplió una parte del guión y el equipo se quedó a cero en la portería propia. Eso ya hace sumar, y dadas las circunstancias del equipo en este inicio liguero, es una buena noticia. Sin embargo, la segunda parte del guión, la que dice que marcamos, generalmente al final, y que nos volvemos a casa con tres puntos, esa que nos ha salido bordada durante los últimos años, esta vez no salió, y la cosecha fue de solo un punto. Un excelente punto, por otra parte.

En el fondo, habremos de tomar el empate como una victoria, por lo que representa de regreso a un estilo poco brillante pero efectivo. Es el Alavés de los grandes años. Si ahora gusta menos es, posiblemente, porque el adorno clasificatorio no habla de uefas sino de permanencias. Pero la idea de mantener al contrario a raya para conseguir la meta a cero y de esperar a que en una de las ocasiones que se creen -o no- suene la flauta y se haga el gol de la victoria es algo viejo. En Málaga, por ejemplo, hace tres años la historia fue muy parecida: a amarrar atrás, Herrera de héroe, y al final, el gol de Azkoitia en el minuto 4, defendido con uñas y dientes, valió tres puntos. El pasado año, por el contrario, la misma historia tuvo un final distinto: fue Dely quien marcó, en el minuto noventa, para más señas, algo que bien pudo pasar el domingo. Pese a que el sistema no es vistoso, y tiene pinta de ser muy arriesgado -no en el campo, sino por lo difícil que es que a ti te salga todo bien y al contrario le condene una metedura de pata- en los últimos años le ha dado al equipo excelentes resultados, así que habrá que dar al equipo que lo ejecuta, y al técnico que lo diseña, un crédito que la razón exige negar pero que la memoria concede gustoso. O sea, que jugando así, las vamos a pasar muy canutas en cada choque, pero si todo se da como otros años, vamos a ganar unos cuantos partidos fuera de casa. Ojalá.

Parece que jugar con un delantero es regalarle un hombre al contrario, al menos posicionalmente, y da lo mismo que el aislado sea Iván Alonso o Rubén Navarro. Durante muchos minutos acabas jugando con diez. Forma parte del plan, y hay que aceptarlo como tal, pero cuando ves jugar juntos a Dely y a Darío Silva, da cierta envidia.

En defensa las cosas siguen sin encajar del todo, pero con los resultados a favor los errores no adquieren la categoría de tragedia. Esta vez fue la lentitud de Téllez lo que más llamó la atención, junto con, por contraste, la solvencia una vez más, y van para seis campañas, de Karmona al corte. Mané sigue teniendo ahí un problema: las alternativas a Téllez son, con Abelardo en baja forma, un jugador con el que no se cuenta -Eggen- y uno con el que se cuenta poco -Ochoa- así que el entrendor parece optar por el malo -de momento- conocido, antes de jugársela con otras opciones. En banda izquierda la incógnita se despejará el próximo día, si Edu Alonso se recupera por fin de sus problemas físicos. ¿Aplicará Mané a Lloréns el esquema de descansar para mejorar? Otra incógnita que se despejará pronto.

Y quien vuelve a estar como se espera de él es Desio. Tenía la papeleta de ser el pivote defensivo del centro del campo, e hizo lo que pudo, que fue bastante. Contó con la ayuda, en algunos momentos, de Ibon Begoña como distribuidor de juego, ¡qué cosas pasan a veces!, y el resultado no fue del todo malo. ¿Tendrá continuidad el Loco en el equipo? Eso no lo sabe, posiblemente, ni Mané. Las buenas actuaciones, en este equipo, no garantizan la titularidad, y tampoco parece que la titularidad sea equivalente a contar con la máxima confianza del técnico. Tras el partidazo que jugaron Magno e Ilie ante el Recre, los dos se quedaron en el banco, aunque pareció que su salida en los momentos que el guión de Mané dice que son decisivos fue una prueba de confianza del técnico hacia unos jugadores que entraron en juego en el momento y con la misión de resolver. En esta línea de razonamiento, la titularidad de Mara habría de interpretarse más como una aportación de "carne de cañón" para la brega de la primera hora que como una muestra de confianza en el jugador. Y no lo hizo mal el rumano, pero eso no creo que le garantice en absoluto la continuidad en el equipo.

Y el domingo llega el campeón, el Valencia. El Alavés ya conoce en su historia lo que es dar p'al pelo a los ches en su visita a Mendi como campeones. Hace casi medio siglo los Berasaluce, Primi y cía les hicieron siete a los blancos. Ahora, con uno vamos que chutamos, aunque si la puerta se mantiene a cero, ese uno acaba valiendo lo que los otros siete. ¡Cómo se lo pasaban nuestros abuelos en el fútbol!


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