Previa: D. Alavés- Valencia
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30/11/2002 - 01:29
Enviada por Mikel Sagarduy





El Valencia visita Mendizorrotza donde no ha caído derrotado desde que el Glorioso ascendiera a la primera división. Los motivos son diversos, pero básicamente prima uno por encima del resto y es que el equipo che ha crecido en organización y seriedad manteniendo la magia y el talento de sus futbolistas. Es como si el Deportivo Alavés, manteniendo la disciplina apostara por un fútbol algo menos especulativo.

El Valencia pasa por ser uno de los equipos de la liga que mejor defiende en el ámbito colectivo, pero bajo mi punto de vista su éxito radica en el equilibrio porque su ataque también es poderoso y, por supuesto, colectivo.

Es de ley reconocer el aporte de Ranieri y Cuper a un club que tradicionalmente venía descompensado hacia lo ofensivo. Con ambos consiguieron metas olvidadas en el túnel del tiempo, pero por encima de eso adquirieron el hábito del trabajo del cual se beneficial Benítez y la mezcolanza resultó perfecta.


El equilibrio empieza por la portería. Junto con Esteban, el mejor de la liga es Cañizares o por lo menos el más completo (en mi opinión), Por delante “la bella” es Pellegrino, elegante, limpio y creativo y “la bestia”, Ayala, que es el que “rasca”, se anticipa como nadie y salta más que Iván Alonso cuando va de cabeza.

Las bandas están igualmente bien cubiertas y equilibradas: por la derecha Curro Torres y Angulo. Por la izquierda Carboni y Vicente. Los laterales aportan más en defensa que en ataque contando con que los dos interiores son tremendamente atacantes y por ahí empieza el peligro. Angulo es un delantero reconvertido y Vicente, en el Levante, también actuaba como segundo punta. El segundo juega por fuera más que por dentro y Angulo al revés. Por eso a Curro Torres le queda más espacio para subir que a Carboni. Angulo crea desorden entre lineas y además domina la especialidad del gol.

Como medios centros los habituales son Baraja y Albelda. Lo de Baraja es excesivo. Baraja es el auténtico peso pesado del equipo. Aporta equilibrio, cubre mucho por campo y cuando la cosa está mal oficia de “abrelatas”. Cabecea bien y sus disparos de lejos son temibles. Albelda es pura roca. Su instinto para controlar los tiempos de un partido es tan innato como asombroso. Si arriba pudieran jugar Aimar o Mista el esquema sería un 4-2-3-1, pero como el primero es seguro que no lo va hacer y el segundo es duda la entrada de Juan Sánchez convierte el esquema al 4-4-1-1. No cuenta con demasiados minutos y fuera de Mestalla pierda mucha efectividad. Su compañero Carew es capaz de lo mejor y de lo peor. En Mendi ya sabe lo que es golear y a pesar de su aspecto por arriba no lleva peligro, pero si coge la posición en el área de desplazos. Además de eso es muy rápido algo que Eggen pudo comprobar de primera mano hace dos campañas cuando partiendo con tres metros de ventaja se vio superado por otros tantos y sólo pudo aplaudir.



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