Villarreal-Alavés: Radiografía del Villarreal
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01/2/2001 - 09:49
Enviada por Mikel Sagarduy





Ser de un equipo pequeño tiene estas cosas. Me explico: voy a comenzar la previa y me siento pesimista, ya que preveo malos augurios para el futuro del Glorioso si el que debe poner orden no lo pone con urgencia.

La venta de Javi Moreno me preocupa. Es un caramelo de "solo" 1500 millones y si no se ha ido en el mercado de invierno ha sido gracias a Mané. Vuelvo la vista atras, el partido de Las Palmas, y tengo el convencimiento de que únicamente un futbolista extraordinario tiene capacidad para machacar al rival a falta de diez minutos para el final sacando provecho de una jugada aparentemente sin peligro.

La temporada que viene habrá muchos partidos de esos, cerrados, en los que te cuesta ganar, hilvanar jugadas de peligro y echaremos en falta la extraña naturalidad con la que el mejor ariete de la larga historia
albiazul nos levantaba de nuestros asientos entre signos de incredulidad, para festejar sus goles....los nuestros....los del rival del año que viene.

¿Alguien puede decirme que la Real mejoró en algún aspecto, tras recaudar 3.500 por Kovacevic? ¿Sabéis que haciendo cuentas desde entonces se han gastado mas de 6000 millones en "parches"?

Al Zaragoza le está pasando lo mismo. La conclusión, la mía, es que pierdes un importante jugador y ganas un dinero que luego te lo gastas multiplicado por dos o por tres, precipitadamente, cuando la necesidad acucia, en aventuras que nunca salen bien, que destrozan al equipo y machacan la tesorería.

Lo de Cosmin me parece correcto por 2000 kilos. Si tienen que vender, que exijan toda la clausula por él, que se pongan duros como lo hizo el presidente del Málaga, siendo un recién ascendido, en una guerra de nervios veraniegos, en la que se encargo de decir que ellos no eran un equipo vendedor para finalmente recaudar toda la cláusula (2700).

La venta de un lateral, con la clausula de Cosmin, es una buena operación, ya que la llegada de otro, aunque sea peor (que lo será con toda seguridad) rondará los 200 de reinversión. Pero el único puesto de todo un equipo en donde la cuenta de la vieja no sale es en el de "golero"; la uña del dedo meñique de uno bueno se comerá la cláusula.

Me veo sin Cosmin, sin Javi, con el bueno de Ibón intentándolo de nuevo y con el impresentable de M.A. Pascual colocándose medallitas que no son suyas, cambiando por enésima vez la camiseta (un totem que en cualquier otro sitio con algo más de compromiso hubiera significado la dimisión inmediata), menospreciando publicamente al socio con agravios bastardos, desmovilizando a las peñas en sus salidas penalizándolas económicamente, mostrando una tremenda incapacidad para vender la camiseta, intentando censurar y boicotear a los medios de comunicacion críticos con su labor, con pataletas, revanchas y artimañas propias de "los Tartaglia", robando jugadores a los que de una manera legal no se tendría acceso, confeccionando bufandas con el nombre del rival impreso en las mismas y, en definitiva, llevándose por todo ello 25 millones de pesetas, uno encima de otro y teniendo que traspasar al pichichi que cobra 32 y al que en su día no se dignaron en recibir ni Gonzalo ni Pascual.

Vamos al partido del domingo. El Villarreal es un gran equipo en un gran momento. Si a eso añadimos el efecto que va a crear el debut de Palermo, el partido se convierte en difícil. También es cierto que en casa son irregulares y que los mejores resultados los han cosechado fuera del Madrigal: 3 ganados en casa por 5 fuera, aunque solo han perdido 2. Víctor Muñoz suele jugar con un 4-4-2. También lo han hecho puntualmente con una línea de cinco defensas y tres medios, pero generalmente fuera de casa y en feudos difíciles como Anoeta, Camp Nou siendo el ultimo el pasado domingo en Vallecas donde consiguieron el triunfo.

Sus principales bazas son las bandas y la extraordinaria pegada arriba: solo por Palermo y Victor han pagado 3200 millones, el presupuesto de los nuestros.

En la zona derecha se situan Galván y Jorge López y en la opuesta "el
vasco" Arruabarrena y Calleja. En ambos casos se complementan perfectamente y los cuatro llegan al fondo de la cancha para servir balones a los delanteros. Si se les deja llegar y centrar el gol es inevitable. Especialmente preciso y desequilibrante se muestra el riojano Jorge López que tiene un guante en su pierna derecha, que es tremendamente técnico y encara con mucha naturalidad, aunque si se
encuentra con oposicion suele desaparecer.

El centro del campo es demasiado lento. Diego Cagna es el Pablo de los
amarillos, mientras que Amor, muy venido a menos, hace el trabajo sucio y duro. Atrás, Unai Vergara se sale y merece una atención especial en los corners y en los disparos a balón parado, mientras que Quique Alvarez acompaña. Les gusta poseer la pelota y elaborar bastante. Sin el esférico sufren, a la contra el Rayo les endosó cinco y sufren las estrecheces del Madrigal.


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