La reventa, a sus anchas en San Mamés
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22/12/2002 - 05:58
Enviada por fidel





¿Cómo conseguir entrada para un partido cuando en ventanilla te dicen lo del "No hay billetes"? En San Mamés, este sábado, bastaba con ir a las taquillas. No es que hubiese un remanente de papel de última hora, destinado a alegrar la tarde a los más rezagados, sino que el negocio en estado puro campaba a sus anchas en la acera de la esquina de la calle Luis Briñas donde se ubica una de las zonas de taquillas de San Mamés. Esta es la historia de cómo conseguir dos entradas para poder ver el derbi.

18:30 - Por alguna razón, siempre que juega en Alavés en San Mamés se acaban las localidades en un abrir y cerrar de ojos, pero eso no significa que uno no pueda conseguir entrada, siempre que lleve la cartera llena y tenga algo de paciencia. El caso es que hora y media antes del partido, en la zona de taquillas había movimiento. Gente que se acercaba a la única taquilla abierta, donde amablemente informaban de que no quedaba nada a la venta, personas con aspecto de pasar por allí como sin querer, gente de pie, quietos pero fijándose, como los buhos... Uno de estos, el doble del difunto Pepe Isbert, pero en delgado, se nos acerca, pasa a nuestro lado, y susurra un "tengo dos por ochenta" que abre el juego. "¿De cuanto son?", "De veinte, pero muy buenas", "ya... si quieres sesenta, trato hecho". "Es muy pronto", susurra el anciano mientras sigue su camino con un andar nervioso.

18:45 - Hora y cuarto antes del inicio del choque, la observación durante unos minutos de lo que sucede en ese rincón de Luis Briñas permite ya afirmar que el hombre -nuestro Pepe Isbert- no está solo en el universo, sino que hay una red, parece que bastante organizada, dedicada a la venta de entradas fuera del cauce oficial. Nuestro "contacto" se encuentra cada poco tiempo con un hombre joven, alto, ataviado con un chaquetón azul. Vemos que este señor es una de las personas más activas de la zona. Mantiene pequeños encuentros con aquellos que, como nuestro primer contacto, se acercan a aquellos que llegan a la zona ataviados con alguna prenda albiazul y que llevan en su rostro el leve rictus de "¡venir hasta aquí y no poder entrar!" que les delata como posibles víctimas de la banda. Uno de estos, conocido de tiempos atrás, nos comenta que, a estas horas, dos de veinte se venden a setenta. Eso sí, uno de los negociantes nos ofrece una de 38 "invitación, de lo mejor del campo", a ochenta. Toca seguir esperando.

19:05 - Falta menos de una hora, y seguimos en la zona, buscando el pasaporte para San Mamés. Esta vez hay suerte. Un conocido vitoriano nos dice que su mujer no quiere entrar al campo, cosas de los nervios. Le contamos que estamos buscando dos localidades, y el trato se cierra: una entrada de 38 "pata negra", de las que se vendieron en Mendizorroza en una mañana, por treinta euros. Empiezan a abrirse las puertas. Para esas horas, estamos en condiciones de dibujar casi el organigrama de lo que es, definitivamente, una red organizada de reventas. En su cúpula, una persona de mediana edad, con gafas de sol "chico Martini", de dudosa utilidad aparentemente en la ya noche bilbaina. En un segundo nivel, los enlaces, incluido el hombre del chaquetón azul, que se encargan de suministrar material para que nunca les falten "las dos últimas" al sosias de Pepe Isbert y resto de tropa de clase, el tercer nivel.

19:10 - Con la mitad del trabajo hecho, y conociendo el terreno tras un buen rato pisándolo, decidimos poner a trabajar la maquinaria en nuestro favor. Enseñamos la localidad a uno de los peones, "queremos una como esta, o dos más baratas a cambio de esta". El asunto sigue el cauce reglamentario, y el del chaquetón, avisado por nuestro contacto, mueve ficha. Una entrada de 38 euros suelta, a falta de menos de una hora para empezar el partido, empieza a quemar. Esperamos. Mientras tanto, nuestro entrañable ya Isbert merodea cerca nuestro. Nos hacemos los locos. El camina lentamente, y de vez en cuando se le escapa una mirada casi furtiva hacia nosotros. Sus dos de veinte se empiezan ya a cotizar a sesenta, según nos dice una pareja gasteiztarra que acaba de conseguir un par de localidades de los fondos a ese precio. Hace media hora se las hubiésemos comprado. Ahora, las circunstancias son otras, y "los bisnes son los bisnes".

19:15 - Las piezas empiezan a encajar. El último peón que movimos se acerca y nos enseña una localidad de 38 euros, no muy lejana a aquella que habíamos conseguido ya. "Es excelente; el mejor asiento de San Mamés; un chollo, por cincuenta". "Trato hecho". En la operación, nosotros conseguimos por fin tener todos acceso a San Mamés, y la red tiene dos mil pelillas más para repartirse. Nos vamos para el campo, felices por haber logrado una vez más vencer al cartel de "No hay billetes", con la cartera, eso sí, algo más vacía y preguntándonos cuanta gente de venerables instituciones tiene que estar dejando hacer para que esto que hemos vivido pueda funcionar un año sí y otro también.


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