Glorioso 2 - RCD Espanyol 1: Flores de invierno
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05/1/2003 - 12:25
Enviada por fidel





El Alavés inició el 2003 con buen pie, al imponerse a uno de sus rivales en la zona baja de la tabla, el RCD Espanyol, en un choque igualado en el que la balanza terminó inclinándose para los locales con un autogol de Soldevilla. Los de Mané, con un equipo exótico durante los noventa minutos, consiguieron sobreponerse al tanto inicial espanyolista, precedido de uno de los errores defensivos que se han convertido en marca de la casa albiazul en la presente campaña, y terminaron por convertir los pitos de hastío de la grada con el 0-1 en una explosión mezcla de alegría y alivio cuando Esquinas Torres pitó el final del choque.

Siguiendo la máxima de que "hay que cambiar todo para que nada cambie", Mané alineó el equipo que había mostrado durante la semana, con el casi inédito en la temporada Luis Helguera en el pivote junto con Turiel, y puso por delante a Jordi, aunque el catalán pronto cayó a banda y dejó la punta a Ilie y, más escorado, a Magno. Enfrente, el RCD Espanyol optaba por calidad y potencia en ataque, con De la Peña al mando y Tamudo y Milosevic en posiciones de punta. Sergio defendió la meta visitante.

El partido comenzó siendo del Espanyol, que creaba problemas al dominar en la medular. Milosevic y Tamudo rondaron con peligro la meta albiazul, pero el buen trabajo de Dutruel consiguió mantener a cero su meta. El peligro local llegaba de las botas de Ilie y Magno. El marcador se abrió fruto de un error de Téllez en el centro del campo, que propició un rápido contraataque de Tamudo, con centro de este que remató Milosevic, ante la desarbolada defensa albiazul, pillada a contrapie.

Por un instante, se mascó la tragedia albiazul en Mendizorroza. Con el Espanyol dueño y señor del balón ante un Alavés titubeante, comenzaron las protestas de una grada que veía a su equipo de cabeza en la zona de descenso. Las protestas arreciaban cada vez que Téllez jugaba el balón. Sin embargo, un mal cambio de juego a Lloréns, luchado por éste, se convirtió en una jugada personal del lateral -otro de los discutidos en Mendizorroza- que se deshizo de dos jugadores espanyolistas sobre la línea de fondo y sirvió un balón largo, que pasó por delante de la zaga perica hasta llegar a la zona opuesta del área, donde llegaba Jordi, quien empalmó la bola para enviarla al fondo de la meta de Sergio de tiro cruzado. Corria la media hora larga de partido, y la hemorragia albiazul parecía en vías de ser cortada, justo en los minutos más grises de los de Mané, que llegaron al descanso sin que sus problemas para deshacerse del dominio del rival tuviesen consecuencias graves en el marcador.

El inicio de la segunda mitad siguió la pauta de lo visto antes. El brillo lo ponía De la Peña, ante una medular albiazul mate. Al cuarto de hora, Mané dio otra vuelta de tuerca a su revolución, quitando a Turiel y poniendo como doble pivote a Helguera y a Ibon Begoña. Rubén Navarro entraba para ocupar la punta de ataque, mientras que Ilie se situaba en posición de media punta, su ubicación preferida y en la que alcanza su máximo potencial. Este Alavés desconocido, con Begoña de cerebro ante la escasa presencia de Helguera, fue haciéndose con las riendas del choque, sobre todo cuando Clemente decidió sentar a De la Peña, el motor de los espanyolistas mientras estuvo en el campo.

La entrada de Navarro aportó, sobre todo, velocidad, y permitió que Magno y, sobre todo Ilie, tuviesen una referencia móvil delante. Un pase largo del rumano llegó a Navarro, escorado en banda izquierda. Falto de rematadores para un posible centro, optó por el disparo, con la fortuna de que Soldevilla, en boca de gol, rechazó la bola involutariamente hacia su propia red. Con menos de un cuarto de hora por delante, el Alavés se situaba en ventaja ante un Espanyol que iba ya de más a menos.

A partir de ahí, el trabajo de la zaga albiazul, que, con la excepción de la pifia que sirvió a los pericos para adelantarse, venía realizando un buen partido, se convirtió en decisivo. Una vez más brilló Antonio Karmona, bien acompañado por un Téllez al que el fallo y los pitos sirvieron de acicate para centrarse y realizar un buen partido desde entonces. Los albiazules pudieron sentenciar en varias jugadas de contraataque, fruto de la presión terminal de los espanyolistas, en un intento desesperado de salvar al menos un punto en un partido que controlaron durante buena parte del mismo pero que terminó negándoles fruto clasificatorio alguno.

Al final, explosión de júbilo en un bien poblado Mendizorroza, que agradeció sobremanera un resultado que da cierta tranquilidad a un equipo que mostró una vez más las carencias que viene padeciendo durante esta campaña pero al que la fortuna, que tantas veces se le ha mostrado furtiva, decidió sonreir la víspera de Reyes y premiar así el esfuerzo desplegado por los albiazules.


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