Glorioso 1 - Real Murcia 2: Fracaso copero
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15/1/2003 - 15:08
Enviada por fidel





El Deportivo Alavés abandonó la competición copera por la puerta de atrás, encajando una humillante derrota ante un Real Murcia de inferior categoría sobre el papel pero que se adaptó mejor al terreno de juego, intentó controlar la pelota y tuvo la osadía de tirar a puerta. Los albiazules desperdiciaron una vez más la ocasión de brillar que ofrece la Copa del Rey a los equipos de la clase media, y cedieron ante el mayor empuje de un equipo que cada vez recuerda más a aquel Alavés de Segunda División, plagado de desconocidos jugadores ambiciosos, que se juntaron para mantener la categoría y consiguieron ascender tras llegar a semifinales en Copa.

¿Qué fue de aquella ambición? Ante el Murcia se rindió ante el juego a contemporizar de un Deportivo Alavés que salió a intentar controlar el partido, de nuevo con Ibon Begoña como medio centro, con Helguera acumulando minutos de juego y cada vez más centrado, pero sin profundidad. Los albiazules no tiraron a puerta en toda la primera mitad, intentando, como el Real Murcia, y con una suerte similar, llevr la pelota hasta el área contraria a base de combinaciones, el Murcia en corto, el Alavés más en largo, pero nunca con peligro para los guardametas.

El partido llegó al descanso con una situación de evidente riesgo para los albiazules, sobre los que pesaba la espada de Damocles de un resultado en el partido de ida, el 0-0, que, lejos de dar confianza al equipo de superior categoría en su casa, parecía cargar de presión a los albiazules. Las dudas se disiparon pronto en la reanudación. A los ocho minutos, en un desajuste defensivo albiazul, Juanma se plantó ante Dutruel. El meta albiazul rozó el penalti, pero consiguió enviar la bola a corner. El saque de esquina cayó en la cabeza del gasteiztarra Karanka, que no perdonó.

Este tanto tuvo la virtud de ponerle al Deportivo Alavés ante la realidad de los hechos: para pasar la eliminatoria había que ganar el partido, y para ganar había que, al menos, tirar a puerta. Con división de opiniones en la grada, que pitó los cambios efectuados por el Alavés, en la primera muestra clara de desaprobación hacia el técnico desde la final de Dortmund, los albiazules consiguieron encender la llama de la esperanza cuando, a falta de veinte minutos, Rubén Navarro se encontró solo en el área un rechace, que convirtió en el empate.

Sin embargo, en la hora de la verdad de la eliminatoria, fue el Murcia quien sacó partido, seis minutos más tarde, de una jugada de estrategia, que permitió, mediante un amago, dejar a Setvalls solo ante Dutruel y rematar de cabeza a la red ante la desesperación de un Alavés cazado en pleno por el ardid murcianista. Si hasta ese momento parecía que el Real Murcia se había tomado más en serio el partido que el Alavés, la forma en que aprovechó el tic albiazul de salir en masa cuando se produce un lanzamiento de falta desde el lateral terminó de demostrar que el equipo pimentonero había estudiado muy bien al gasteiztarra, y que había encontrado además un punto débil que explotar.

Y ahí se acabó el Alavés. La escuadra visitante controló el choque hasta el final, ante la impotencia albiazul, que firmó una de las peores actuaciones que se recuerdan en Mendizorroza desde hace mucho tiempo, un fracaso en toda la regla en una competición que no da segunda oportunidades. ¡Qué lástima!


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