Racing 2 - Glorioso 0: Reflexiones personales tras el partido
RSS

10/2/2003 - 14:08
Enviada por fidel





Llegó el punto de no retorno. Si el partido ante el Racing en la primera vuelta sirvió de aviso de lo que se avecinaba, el de este fin de semana ha ratificado la deriva que sigue este Deportivo Alavés sin cabeza, sin ambición y sin un futuro claro. No quisiera centrar el comentario en ningún jugador en concreto, salvo en el deseo de que Begoña se recupere pronto, sino que creo que toca hablar de la cabeza, que es donde están los males de este equipo. O al menos así me lo parece.

Hablo de la cabeza cuando debería de hacerlo en plural, de "las cabezas", Mané y Antón, responsables por acción y omisión -más bien por omisión- de lo que está sucediendo en un equipo al que lo único que le salva es la situación clasificatoria, siendo esta bastante peligrosa.

¡Ay, Mané, Mané! El prestigio forjado en cuatro años mágicos -ascenso, permanencia, entrada en Uefa, final europea- se va desmoronando a base de planteamientos cicateros, falta de reacción, gestión irracional de los recursos puestos a su alcance, ceguera rayana en la soberbia... A base de insistir en fórmulas que fueron sorpresivas cuando el equipo no era nadie, este Alavés se está convirtiendo en una parodia de lo que fue, y empieza a ser pasto de los equipos modestos, que sí que estudian al rival, y en el caso albiazul lo tienen fácil, porque se usan las mismas piezas pase lo que pase, lo que ayer valía de volante hoy vale de rueda. Somos un equipo pobre venido a menos, que siempre tiene alguna excusa para justificar el desaguisado que se repite con cada vez mayor frecuencia, que saca pecho cuando colecciona empates, que ve otra historia cuando llega la derrota. Comprendí el cambio de Javi Moreno en Dortmund, puedo entender que se queden dos centrales en el banco para meter a Lloréns en el eje de la zaga... pero que con 1-0 en contra se cambie a Begoña lesionado por Téllez no le entiendo ni aunque me lo expliquen con un croquis y me lo justifiquen con logaritmos. Ese es el cambio que hace alguien que vive fuera de la realidad, o encima de ella, y que ya no se rige ni por su propia lógica pusilánime. Renunciamos a la versatilidad de un central convertible en lateral, tenemos que recurrir a un jugador -Téllez- al que hemos ninguneado durante toda la temporada y al que solo hemos puesto de titular cuando ha habido opciones de venderlo, y todo ello para mantener un planteamiento de aguantar el resultados... ¡con un 1-0 en contra! ¡Anda ya! Si eso lo hacen Piterman y Cos tenemos cachondeo mediático durante días. Hasta el minuto 37 de la primera parte del partido del pasado domingo tenía alguna esperanza de que Mané pudiese reaccionar y llevar a este equipo a aguas tranquilas. Desde ese momento, veo el futuro muy complicado si Mané sigue al frente de esta nave. Se repite la historia de Luis Astorga, de Txutxi Aranguren... ¡Lástima!

¿Qué ha cambiado en estos años del Mané que nos subió a Primera a este Mané que nos puede dejar en el mismo sitio que nos cogió? Más o menos lo mismo que en el propio equipo: hemos dejado de ser un gente pobre pero con hambre para pasar a ser una escuadra pobre pero de morro fino. En aquellos primeros tiempos se confiaba el eje de la zaga a un chaval que recién llegaba del Pontevedra tras haber estado a punto de dejar el fútbol, o se le daba la responsabilidad delante a un chavalín vitoriano que conocía a fondo el césped de Mendizorroza a base de querer comérselo cada partido, o se daba la banda derecha a un tío madrileño que había jugado como mucho en equipos con nombre de sabor a periferia, o se traía a un rumano joven y prometedor y se le daban oportunidades para hacerse un hombre futbolísticamente hablando, o se buscaba en Levante a un desconocido que hacía goles y se le daban minutos hasta hacerle triunfar... Ahora, ¿cuándo se la juega este equipo con un tío joven? Cuando toda la nómina de centrocampistas está lesionada y los posibles sustitutos dentro del club de los elegidos están embarazados de siete meses. ¿Y qué refuerzos pedimos? No nos vale ya cualquier chaval desconocido con ganas de triunfar y clase oculta que pueda tener en el Alavés un trampolín para saltar a la Liga de las Estrellas. Ahora se pide, según dicen los que se enteran de estas cosas, que venga Cufré, un tío con caché por las nubes en el que la Roma ha invertido unos buenos dineros. Ya no queremos comer bocadillo. Ahora es o caviar o nada. Y este club no ha estado nunca para caviar.

Como no lo ha estado para tolerar faltas de motivación, pérdida de señas de identidad y demás excusas que se han convertido ya en el mantra de varios miembros de esta plantilla tras cada uno de los "espectáculos" que nos están brindando este "annus horribilis". ¿Cómo puede consentir el técnico que sus jugadores ni tan siquiera piensen, cuánto menos que digan, que ha faltado motivación, como si con ellos no fuese la cosa y estuviesen hablando de un equipo ajeno? Claro, que para echar en cara algo, hace falta que el técnico también esté en lo que tiene que estar, y tenga ambición, motivación y demás.

Y lo peor no es lo que pueda estar haciendo o no haciendo Mané. Lo peor es que quien está por encima de él le ha dado demasiada cuerda. La responsabilidad última de que este desaguisado tan peligroso la tiene el presidente. Si el "síndrome de Dortmund" ha hecho estragos en otros estamentos del club, en la presidencia ha sido demoledor. En los últimos años el señor Antón ha intentado arreglar la competición de la Copa de la Uefa, ha ideado soluciones para el fútbol profesional que pasan por eliminar ascensos y descensos -una norma con la que nos podrían dar en las costillas si se aprueba y no espabilamos- y ha predicho catástrofes económicas que no terminan de llegar, porque cada vez que llega un enero en el que va a haber quiebras aparece un Piterman que pone pasta y al que damos una alegría... por proponer, hasta ha propuesto revolucionar la oferta de ocio de alto standing de la ciudad, mientras su plantilla se iba desequilibrando, envejeciendo, desmotivando, dividiendo, pasando de las páginas de deportes a las de sucesos, de la mano de un técnico que se permite el lujo de no usar a algunos de sus jugadores por razones no conocidas, que descapitaliza al club dejando un año en blanco a Iván Alonso por razones tampoco conocidas, que no reacciona ante la pérdida de motivación de la plantilla, que no valoriza el trabajo del fútbol base, que roza el contorsionismo táctico dando entrada a hombres de su confianza en posiciones que no les son naturales antes de recurrir a otros hombres, o que ha convertido la banda izquierda de la defensa en un caso de Expediente X... Intentando arreglar el mundo, al presi se le ha desarreglado la casa. E intentando, mientras tanto, cambiar el himno y otras acciones para unir a la afición, que de eso también hay cosas para hablar un buen rato. O fichando jugadores de relumbrón -Abelardo, Tomic- para posiciones con gente de sobra, incluidos chavales del filial a los que se les corta la proyección.

Y no hace falta tener demasiada memoria para saber lo que sucede en esta ciudad con los equipos derrotados. Los que vivimos hace años en un mes de agosto una asamblea del club en la que las dos opciones que se planteaban eran o la desaparición o el aceptar el dinero del Athletic sabemos que las instituciones son alavesistas de conveniencia. Y que los que con el club en Primera miran hacia otro lado cuando se plantean campos de golf en zonas de expansión de la ciudad puede que no lo vean tan claro si el equipo está en Segunda con la mitad de socios. A todos nos conviene un club en lo más alto, y eso es algo que en las circunstancias actuales no está, ni mucho menos asegurado. Así que es hora de reaccionar, cuando aún queda tiempo.

En fin, que me puedo haber ganado un par de amigos con estas líneas... pero es que duele mucho ver cómo se muere un equipo del que nos sentíamos orgullosos porque peleaba como el que más para dar paso a una escuadra mal dirigida que lamenta un día tras otro su falta de sangre, sin que quienes pueden remediarlo lo hagan.


Regreso a la Lista de Noticias | Regreso a la página principal