Coruña 6 - Glorioso 0: Severo repaso a un Alavés frágil
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22/2/2003 - 14:06
Enviada por fidel





El Alavés adelantó unos meses el Día de la Madre. En el partido 500 de Javier Irureta en Primera División, los albiazules este sábado de amarillo apenas aguantaron veinte minutos el empuje de un Coruña que llegaba oliendo a crisis al choque y que se limitó a recoger lo que se le ofrecía, hasta anotarle un set a la escuadra de Mané. La Liga de las Estrellas volvió a pasarle por encima al Alavés, que mostró una fragilidad defensiva por momentos sonrojante en una escuadra de Primera División, y que para colmo de males, tuvo en Dutruel a uno de sus mejores elementos.

El partido se decantó pronto para el lado local. Cuando apenas se habían dispuesto ambos equipos sobre el césped, Tristán colocaba la pelota, que superaba por bajo la barrera, en el primer palo de la meta de Dutruel en el servicio de una falta desde el lateral derecho del área alavesista. Un gol extraño que no pareció amilanar al los albiazules, que vivieron momentos de presión sobre la meta de Juanmi, pase a que cinco minutos después Tristán de nuevo volvió a anotar, esta vez de jugada personal por el centro, superando a Helguera y Abelardo, y colocando el balón por alto ante un Dutruel adelantado, en el segundo gol. Magno envió la bola al larguero en el minuto 24, Lloréns puso en apuros a Juanmi en un libre directo que buscó la cepa del poste izquierdo del meta gallego, y hasta ahí llegó el Glorioso. Makaay, que había avisado con otro saque de falta que paró Dutruel, batió de un fuerte zurdazo al galo tras hacerse lo que resultó ser un autopase ante el rechace defectuoso de Abelardo de un primer tiro del holandés. No había terminado la primera parte, y ya no había partido.

Tras el descanso, continuó el festival gallego ante la blandura albiazul. De nuevo Makaay, en el minuto 52, anotaba, esta vez rematando un pase cruzado desde la derecha del ataque deportivista, que superó a la zaga visitante. Ocho minutos más tarde, fue Tristán quien se regaló el hat-trick, y, en el minuto 62, un Luque recién salido al campo superó a los dos centrales albiazules en la misma jugada para conseguir uno de los goles más rápidos de la historia de un delantero centro suplente, con la particularidad de que el jugador sustituido, Tristán, ni siquiera había llegado a sentarse en el banco tras el cambio. Todo ello ante unos espectadores de excepción, el meta y los zagueros deportivistas, que apenas tuvieron ocasión de reivindicar la justicia del salario que cobraron por el partido ante la escasa labor ofensiva del Alavés.

Tuvo piedad el Depor y, con el 6-0, bajó el pistón y se dedicó a disfrutar del momento, sin duda dulce tras el amargo trago de Basilea. Irureta dio entrada a Valerón -a quien Dutruel desvió un remate a bocajarro, en un alarde de reflejos- y a Manuel Pablo, que aprovecharon el tiempo apacible para asentarse tras convalecencias varias. Solo en los últimos minutos el Alavés volvió a visitar los dominios de Juanmi, aunque sin éxito.

No llegó el gol del honor, que únicamente se salvó por parte albiazul, desde el punto de vista estadístico, por la curiosa circunstancia de que el Alavés tuvo más posesión de balón que el Coruña (52% por 48%) lo cual no sirvió de nada ante la generosidad de la zaga albiazul. Y Eggen en Glasgow, y Téllez en el monte.


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