Alavés 1 - Real Madrid 5: Notas personales tras el partido
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03/3/2003 - 00:00
Enviada por fidel





Corren momentos para mentes frías. La goleada ante el Real Madrid de este sábado pasado ha echado sal en la herida albiazul, una llaga que se abrió a finales de 2001 y que no solo no termina de cerrar, sino que da síntomas cada vez más claros de estar infectada hasta el punto de hacer peligrar la vida del enfermo. El espectáculo de ver a un Alavés incapaz de resolver los problemas ocasionados por un Real Madrid jugando a medio gas, que venía de partirse la cara durante noventa y tantos minutos en Dortmund -¿de qué me suena ese nombre?- y que trituró a los albiazules sin apenas oposición -tanto el gol como la única tarjeta para el Glorioso llegaron cuando el roto estaba hecho- es un trago muy amargo. El pronto te dice que esto se hunde, y la razón pausada no te lo termina de desmentir. La crisis es evidente, y a diversos niveles. De cómo se sepa manejar ésta va a depender en buena parte el futuro inmediato del equipo.

En este tardomaneísmo que nos toca vivir, los errores terminan por ahogar la voluntad de hacer cosas y de agradar. Los primeros minutos del partido, igual que en La Coruña días atrás, daban pie al optimismo. El Alavés jugaba de tú a tú al Madrid. Pero lo que cerca del área de Casillas eran toques buscando por dónde hincarle el diente al rival, se convirtió, tras un corner a favor de los albiazules, en una sucesión de dos toques que dejó a dos madridistas solos contra Lloréns. Bicicleta de Ronaldo mediante, el partido estaba cuesta arriba en el marcador antes del cuarto de hora. Las carencias ofensivas de unos fueron superadas, en apenas diez segundos, por la clase y la potencia del rival. Una vez más, la Liga de las Estrellas le pasaba por encima al Alavés.

Es lo que hay. Se optó por hacer un equipo con fichajes contrastados en la liga, y lo que se ganó -si es que se ganó algo- en veteranía se perdió en ambición. Por eso, pedirle a este equipo que haga lo de aquellos Berruet, Pedro Riesco, Manolo Serrano o Pedro Alberto, de salir ante el Madrid a ganar o ganar, es algo que a estas alturas ya vemos que no se le puede pedir a este Glorioso. Es significativo a este respecto escucharle a Jordi tras el partido decir algo así como que con carácter no se ganan los partidos, que éstos se ganan con definición. Asumiendo esta forma de ver el fútbol, que parece que es la de este Glorioso -irreconocible e imperdonable, por otro lado- solo nos queda esperar que, cuando los duelos sean entre iguales -del séptimo para abajo de la tabla- el equipo haga valer la calidad que se le supone. Que sea el talento, y no el talante, lo que salve al equipo.

Toca por eso esperar a que pase este chaparrón que trae el calendario, intentando que el daño sea el mínimo en lo moral. En unas semanas el equipo contará con alguna aportación más por el regreso de los lesionados, que aportarán -Ilie, Pablo, Astudillo- talante y talento. Puede también que en unos partidos volvamos a tener una defensa de garantías. Por confiar que no quede.

Mención aparte merece lo que ha rodeado al Día del Club. Cuando se sortea el calendario, el que más y el que menos sabe que hay que marcar en rojo el día del Madrid, porque suele ser de pago. Lo fácil, entonces, para quien gestiona la captación de ingresos en el club es dejarse llevar. Este año, las circunstancias de la fecha eran las que eran -tele, Carnaval, fin de mes... - pero eso no pareció asustar a los gestores del club, que apostaron pese a todo por mantener la condición de día de pago, con el resultado visto en las gradas de un Mendi con poco más de media entrada. La historia del Getafe de hace unos años, maquillada por las diferencias que marca la categoría propia y la del rival. Y el papelón de anunciar el partido para intentar llevar a las gradas a los seguidores madridistas, ante la previsible decisión de muchos seguidores locales de optar por no ir a Mendizorroza.

Particularmente no me extraña esta forma de actuar. Dinero es dinero, y esta directiva ha dado muestras sobradas a lo largo de los años de que el aficionado les importa tan solo en su calidad de cliente, y si éste falla, pues se busca otro cliente, aunque éste sea el aficionado del equipo rival. No le auguro mucho futuro al Zorro Babazorro como esta gente vea que poniendo de mascota al Pato Donald pueden sacar dinero, aunque Donald no sepa dónde está Mendi, y ni siquiera entienda este deporte. De momento, el club ya acredita al Disney Channel, mientras retira la acreditación a unos medios y pone trabas a otros, eso sí, de los de cerca de casa. Pensarán que cuando las cosas vayan mal vendrá Mickey Mouse a echar una mano.


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