Que nadie eluda responsabilidades
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04/3/2003 - 06:41
Enviada por Satur Vivas





La situación actual del Deportivo Alavés, y con ello me refiero tanto a su situación clasificatoria como a su patético, peligroso y desastroso fútbol, tiene varios culpables, cada cual con responsabilidades que no deben de eludir. Y es que los 11 goles recibidos en los dos últimos encuentros, ante Depor y Real Madrid han escocido y mucho, sobre todo en los aficionados. Digan lo que digan, y aunque la derrota significa la pérdida de tres puntos, no es lo mismo perder por la mínima, que caer goleado, aunque sea ante dos aspirantes al título. Y lo más preocupante es que no se han escuchado excesivas voces de autocrítica por parte de los implicados.

El primero, creo que es el técnico de la actual plantilla. Mané ha perdido el rumbo con unos planteamientos ultradefensivos. Pero esto no es nuevo. Lo que más me preocupa es la pérdida de la ilusión que parece quedar reflejada en el técnico de Balmaseda. Ni dirige, ni protesta, ni sale del banquillo, ni se come a los jugadores ni a los árbitros.... El técnico tiene que contagiar en momentos determinados a su equipo. Y Mané ni habla, ni contagia, ni grita, ni ordena, ni nada. Y lo que es peor, no tiene ni narices ni tampoco jugadores suficientes (parece ser) como para sacar de la alineación a hombres que se pasean por el campo o que se encuentran en una baja forma alarmante, se llamen como se llamen. Dutruel, Abelardo, Llorens, Jordi, Navarro, Edu Alonso y alguno más merecen una buena dosis de banquillo. ¿O es que Otxoa, Natxo, Téllez, el traspasado Eggen, los añorados Djolonga o Brandán, Vucko que está en el Salamanca, el guardameta Juan Pablo y sobre todo el ‘sufridor’ Mara lo iban a hacer peor que los llamados titulares?. Seguro que no. No entenderé nunca porqué en este club, cuando un jugador está mal tiene que seguir jugando. Y ahora mismo los citados anteriormente no están para ser titulares en el cuadro albiazul. Y el máximo responsable de que jueguen no es otro que el cuerpo técnico, con Mané a la cabeza. Aparte de temas tácticos, no quiero dejar pasar la oportunidad para comentar el desprecio que el técnico lleva haciendo durante dos partidos consecutivos con el rumano Mara. Hacerle saltar tanto a Riazor como a Mendizorroza con sendos encuentros ya sentenciados claramente por goleada me parece una falta de respeto total.

Segundo bloque de culpables: los jugadores. Aunque no es justo generalizar, porque hay quien demuestra partido a partido su profesionalidad, le salgan mejor o peor las cosas, el tono general es de apatía y conformismo. Otrora, nadie se marchaba sin sudar de Mendizorrotza. Pues bien, el pasado sábado, por mucho Real Madrid que fuera el rival, los merengues no recibieron ni una sola patada, ni un solo agarrón, ni un solo signo de garra por parte albiazul. No lo entiendo. Me da la impresión de que en este vestuario se ha llegado a la situación de que importa un pepino el club. Y eso tiene que ‘joder’ a hombres como Karmona, Desio o Astudillo, que se ‘comen a cualquiera’. Los jugadores, unos privilegiados socialmente, deberían ser más profesionales, entrenar más si es necesario y concienciarse de que hay una masa social (no muy grande por cierto en Vitoria, pero es lo que tenemos) que paga sus amplios sueldos. Parece claro que al final de la presente temporada ‘debe’ de haber una limpieza importante en el vestuario. Hay que traer gente con ganas y también con calidad.

Más responsabilidades: la directiva. Y digo esto, ni mucho menos por la labor económica al frente del club, sino por las recientes manifestaciones de este martes del presidente del club, Gonzalo Antón. “Con Mané hasta la muerte”. Me parece muy bien la relación de amistad y también profesional entre uno y otro. Pero yo me pregunto, ¿Si hasta la muerte significa el descenso a Segunda (camino emprendido por el ‘glorioso’ si no espabila), también confirma estas palabras?. En el mundo del fútbol hay que vivir el día a día y creo que el ciclo Mané debió haber terminado hace tiempo. ¿Será tardía la reacción? Espero y deseo que no, que el equipo, con 14 partidos aún por disputar y con aproximadamente 5 victorias necesarias para la salvación, tenga ese poder de reacción. Lo que está claro es que nadie, absolutamente nadie, debe eludir responsabilidades en estos momentos.



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