Real Sociedad 3 - Alavés 1: Prosigue el calvario de la zaga albiazul
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09/3/2003 - 13:55
Enviada por fidel





El Deportivo Alavés sigue desangrándose. En la visita a Anoeta, con una alineación novedosa, sin ninguno de los fichajes veraniegos, y con Juan Pablo en portería, y Ochoa y Téllez compartiendo con Karmona el eje de la defensa, los albiazules volvieron a pagar los clamorosos fallos atrás con una derrota que, en tiempo de descanso, parecía que podría volver a ser una goleada sonrojante, y que por mor de las circunstancias, se quedó a efectos estadísticos en un discreto tres a uno, que dada la situación de los de Mané en las últimas jornadas, hay que tomar como un mal menor.

Si a la fragilidad defensiva, aprovechada por los realistas de manera magnífica, se une la inocencia ofensiva mostrada por los albiazules, sacar adelante un partido se convierte en misión imposible. Iván Alonso no conseguía controlar en carrera un balón servido desde la medular, permitiendo a Westerveld resolver la siutación sin mayores apuros. Era el minuto 12. Cuatro más tarde, Nihat se deshacía por velocidad de Lloréns y su centro era rematado por Kovacevic, quien se adelantaba a su marcador. En cuatro minutos se había concentrado la historia del partido, y de este Alavés apesadumbrado.

De poco servía, cara al marcador, el tímido resurgimiento de la presión albiazul, el trabajo de Turiel, Tomic y Begoña en el centro del campo. La búsqueda de las señas de identidad pasaba por Anoeta. Lástima que también pasasen Kovacevic, De Pedro y Nihat jugando al primer toque. El turco culminó una excelente y rápida jugada de tiralíneas realizada por los de Denoueix al filo de la media hora. Ochoa apenas pudo ver al ex-jugador del Besiktas en la culminación.

Y. al borde del descanso, en una jugada sin aparente peligro, un despistado Lloréns dejó rematar a Karpin el 3-0. Anoeta empezaba a destilar para los albiazules el mismo chapapote que les pringó en Riazor.

Por suerte para los de Mané, la Real salió relajada tras el descanso, y eso permitió a los albiazules llevar la batuta del partido durante los segundos cuarenta y cinco minutos, lo cual sirvió para dejar en evidencia las carencias creativas del equipo. Para colmo de males, Magno hubo de retirarse lesionado a falta de un cuarto de hora para el final. Poco después, en un barullo organizado en un saque de esquina en el área realista, el colegiado cobró penalti a Jauregi por empujar a Karmona. Navarro colocó el 3-1 en el marcador al transformar la pena máxima.

El Alavés terminó atacando con todo, centrales incluidos, pero sin llegar a crear peligro sobre la meta realista. Quizás eso sea la nota positiva que deja el choque para la escuadra albiazul: en plena crisis de resultados y juego, tras haber recibido catorce goles en tres partidos, el equipo no se hundió. Algo es algo.




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