Ahora, todos juntos. ¿Y luego?
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12/3/2003 - 15:29
Enviada por fidel





No se recuerda nada parecido desde que Saulo se cayó del caballo camino de Damasco. La conversión que está experimentando en las últimas horas la dirigencia albiazul en despacho y vestuario es de las que hace época. La petición, la misma: que se haga borrón y cuenta nueva y que todo el mundo alrededor del equipo -especialmente prensa y afición- reme en la misma dirección, porque la salvación del equipo depende de todos.

Desde el club, tanto presidente como entrenador tienen que estar viendo la cosa "muy malita", como acostumbra a decir Gonzalo Antón cuando habla del fútbol en general. Hasta hace nada, desde el club se ha remado en direcciones muy concretas. En el mundo de los medios, el club se ha aliado con unos y ha puesto en apuros a otros, cuando no les ha dado, amablemente, eso sí, con la puerta en las narices. El presidente no tenía ningún reparo en llamar a un determinado medio para filtrarle exclusivas, mientras al resto les negaba su presencia o su voz. Sobre la relación de Mané con los medios locales, basta recordar el Premio Silbido que le concedió la Asociación de la Prensa Deportiva de Alava el pasado diciembre, y todo lo que entonces se argumentó para esta concesión.

Con relación a los aficionados, hace apenas dos semanas los abonados alavesistas comprobaron en su propia cartera la visión "empresarial" que suele aplicar el club a la hora de cobrar, pese a que las circunstancias eran las que eran. Resulta sintomático que, pese a los logros conseguidos por el club bajo la dirección del equipo actual, todavía haya un sector importante de la afición que se lleve la mano a la cartera cada vez que recibe alguna señal por parte del club en algo que no sea expresamente deportivo. Cómo habrá percibido el abonado el trato recibido desde el club en los últimos años para que este sentimiento no sea puramente testimonial...

Y de los jugadores y técnico en el aspecto deportivo, ¡qué decir...! Apelaciones a la "pérdida de señas de identidad", "motivación" y otras expresiones que suenan a blasfemia en el "Catecismo del Alavesista". Y excusas de lo más variopintas para justificar lo, en algunos casos, injustificable.

Con este historial, desde el club se pide "remar todos en la misma dirección", y así debe de ser, aunque la medida estrella que acompaña esta petición, la entrada gratis para cada abonado hasta que se acabe el papel, vuelva a generar polémica, porque de nuevo se vuelva a regalar algo que al abonado se le ha cobrado, rompiendo de facto el compromiso de no vender localidades por debajo de un precio determinado que se adquirió en la pretemporada. En el caso de localidades como Preferencia, pore ejemplo, este regalo acaba con las ventajas económicas de ser abonado con relación al acudir a los partidos pagando entradas. Se está jugando, pues, con fuego, y es normal que haya gente que, en su condición de cliente además de la de aficionado, se sienta molesta con esta "generosidad".

Surgen, ante esta petición del club, algunas preguntas que el futuro próximo empezará a responder. Por ejemplo, y salvo que se quiera responsabilizar a los aficionados de la marcha del equipo, sería bueno saber hacia dónde remaban los profesionales -presidencia, técnicos, jugadores- del club, si es que remaban, porque de quien no tengo duda es, precisamente, de cuál es el deseo de los aficionados albiazules, de hacia dónde miraba y mira la proa de su nave. Y lo que es más importante: será bueno saber si el compromiso se va a mantener en el tiempo. Es decir, si el equipo gana tres partidos seguidos -¡ojalá!- no se volverá por parte del club a poner chinas y querer ordeñar a unos y favorecer a otros, si se seguirá tratando con cariño a los abonados -el partido ante el AC Bilbao puede ser una buena piedra de toque en el que se pondrá a buen seguro en un lado de la balanza la necesidad de un campo volcado, y en el otro la billetada que se podrá sacar a los vecinos del Norte que quieran viajar poco más de media hora para ver a su equipo-... en definitiva, si los divinos volverán a las alturas y volverán las cosas a ser como antes, o si ya desde ahora, y para los restos, remaremos todos definitivamente en la misma dirección, que no sea, a poder ser, la de las cuentas del club, sino que se oriente más hacia los mares del sentimiento albiazul, ese al que se apela cuando el agua llega al pescuezo.

Pese a que la sensación que me queda es la de que nos están volviendo a vender una milonga, no tengo ninguna duda sobre una cosa: este domingo que viene, como todos los anteriores y como los que restan, hay que estar con el equipo en el campo. Y, mientras tanto, rezar para que no nos quede, cuando la cosa mejore, la sensación de que nos han tomado el pelo una vez más.


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