Un halo de esperanza
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18/3/2003 - 04:15
Enviada por Satur Vivas





Siempre y cuando el Deportivo Alavés mantenga la agresividad, la intensidad y el carácter, que no el acierto, que mostró ante el Barcelona, podemos respirar tranquilos, porque el equipo de esta forma saldrá de la desesperante situación en que se encuentra a falta de 14 partidos para que finalice la liga. Pese a que el empate ante el cuadro culé, mete al ‘glorioso’ en zona de descenso, la verdad es que el choque no tuvo nada que ver con los tres patéticos partidos anteriores con goleadas incluidas ante Depor, R.Madrid y Real Sociedad. Aunque claro está que los vitorianos tendrán que apuntar mejor de cara al marco contrario, porque si se reacciona pero no se marca, estamos abocados al descenso. Un halo de esperanza, pero con los pies en el suelo.

Insisto que en el buen sabor de boca que me dejó el domingo, este ‘moribundo’ Deportivo Alavés. Mereció mucho más ante un Barca que está a años luz de los equipos que optan al título, incluso diría que va a tener complicado jugar competición europea que no sea la UEFA y ésta si acaso vía ‘Intertoto’.

El cuadro vitoriano se ha puesto las pilas porque más fondo, creo que no podía tocar. El empate supo a poco, porque ese punto incluye al equipo de Mané de lleno en puestos de descenso. Las 4 ó 5 ocasiones claras de gol que tuvieron los jugadores albiazules no se pueden perdonar en futuras ocasiones, la primera de ellas, el próximo domingo ante uno de los equipos más agresivos de la liga, el Sevilla. En tierras hispalenses, el Deportivo Alavés deberá de mostrar si esa recuperación es real o se trata simplemente de una reacción momentánea ante una afición que apoyó, animó sin cesar y llenó a rebosar el campo de Mendizorrotza.

La actitud del Deportivo Alavés mejoró mucho y la afición espera que este partido haya supuesto el fin de una apatía y una falta de carácter y agresividad que le hizo encajar 14 goles en tres partidos. El domingo, por fin, la meta se dejó a cero. Para mí, han sido la presencia de tres jugadores, los que dieron serenidad, lucha, agresividad y ánimos al resto de sus compañeros. Me refiero a Téllez en la zaga, que estuvo inconmensurable hasta en su expulsión, porque cortó una clara jugada de gol ya que Overmans se plantaba sólo ante Juan Pablo. Me alegro por él, porque sé que lo ha pasado mal. El público se lo agradeció con una gran ovación. Junto al madrileño, las otras dos claves de la recuperación tienen nombre y nacionalidad propia: los argentinos Desio y Astudillo. Ellos dieron ese equilibrio al centro del campo, que no se veía hace tiempo.

Creo que ambos son fiables y serán titulares hasta el final de temporada. Es más, pienso que son necesarios ahora mismo en el equipo. Menos me fío del rendimiento de otros jugadores, por ejemplo Jordi. El hispano-holandés fue el mejor ante su ex equipo. Uno se pregunta porqué no exhibe siempre esa clase que tiene a raudales, pero que demuestra a cuentagotas. Un Jordi acertado es el termómetro que marca la diferencia de un Alavés ramplón a un Alavés digamos que ofensivo.

Tampoco estaría mal que el rumano Ilie se recuperase de su lesión para acompañar a un Iván Alonso, muy voluntarioso y peleón, y un Rubén Navarro un tanto desacertado, en la punta de ataque. Insisto que la recuperación, al menos ante el Barca, parece un hecho, pero eso hay que refrendarlo, porque el ‘glorioso’ no está acostumbrado a pelear en la zona baja y mientras nadie diga lo contrario, ahora mismo, el equipo, desgraciadamente estaría en Segunda. Hay que salir de ahí cuanto antes. Otra cosa, la afición en este caso sí demostró que si le ofreces algo, aunque sean detalles unido a lucha, se vuelca con su equipo. Tambien desearía que no fuera flor de un día.



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