NO A LA GUERRA - GERRARIK EZ
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25/3/2003 - 05:15
Enviada por Satur Vivas





Desde que se inició el conflicto en Irak, otros aspectos de la sociedad, entre ellos el deporte, tiene que dejar necesariamente de ser el centro de atención. Como esto es imposible, me gustaría que el mundo del deporte se volcase con un claro NO A LA GUERRA. Hasta ahora no he visto excesivos detalles de implicación por parte de los deportistas. Sería bueno que se manifestasen, pues ellos son el espejo donde se miran los jóvenes.

En el caso del fútbol, el caso es más flagrante. Visto el alubión de gente que mueve el mundo del balón, un detalle, un gesto o una declaración de algún futbolista sería de agradecer. Hasta el momento el único caso de manifestación clara contra la guerra de Irak lo protagonizaron los jugadores del Barcelona el pasado domingo al saltar al césped del Camp Nou con camisetas con el slogan NO A LA GUERRA. CHAPEAU para ellos. No estaría mal que el resto de equipos tomaran ejemplo y la próxima jornada, ya en el mes de abril, todos los campos de primera, sean un clamor contra la desfachatez del conflicto y su desacuerdo con las fechorías del trío Bush-Blair-Aznar.

En cuanto al Deportivo Alavés, que es nuestro club, le pediría más fuerte ese gesto. Una simple camiseta con el slogan NO A LA GUERRA-GERRARIK EZ serviría para que la afición alavesa se mostrara orgullosa de su equipo. Bien es cierto que a nivel individual, los jugadores están en contra del conflicto, pero la sociedad necesita que sus ídolos se manifiesten públicamente.

El mundo del deporte, hasta el momento, está quedando un tanto en entredicho en el Estado. No solo los futbolistas. Tampoco he visto detalles ni de atletas, ni baloncestistas, ni balonmanistas, ni ciclistas, por citar los deportes que más masa arrastran. El mundo de la cultura les gana de calle en este sentido. Al menos, el mundo del cine, cuyos integrantes, prácticamente todos, se han volcado contra la decisión de Aznar de seguir los pasos yanquis y británicos.

Dicho esto, no puedo resistir la tentación de comentar el final del choque entre el ‘Glorioso’ y el Sevilla. Pese a que el equipo vitoriano jugó un mal primer tiempo, hizo méritos, al menos para rascar un punto, sino los tres en juego. Pero cuando a los errores propios se une la falta de suerte, la caída en picado se hace más patente. Esa suerte que nos acompañó antaño, esa diosa fortuna con la que Mané ha convivido durante años, ahora le está dando la espalda.



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