Alavés 0 - Málaga 1: Ya fallan hasta los mitos
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20/4/2003 - 17:21
Enviada por fidel





Ya fallan hasta los principios. A este Alavés con pinta de tener gangrena, y a quien pretenden curar con aspirinas, se le pone en contra todo. Ante el Málaga, los dos hombres más emblemáticos de la última década albiazul pusieron nombre propio a una derrota en la que la otrora lustrosa flor de Mané mostró hallarse marchita sin remedio. Un Alavés plano durante sesenta minutos se vio disminuido de efectivos tras ver Hermes Desio una segunda amarilla tan rigurosa como evitable, y cuando el punto que da la Federación, como gusta de decir el técnico alavesista, parecía que iba a sacar a los albiazules de la zona de descenso, en la enésima reposición del drama "La pifio pero los demás la pifian aún más y me salvan el pescuezo otros siete días", un despista de Karmona, el sinónimo en dos siglos de seguridad en la zaga albiazul, propició el robo de balón de Iznata y el gol de la victoria anotado por Darío Silva. Mendizorroza, con doce mil espectadores pasados por los tornos y algún millar más de miniespectadores colados de matute en el enésimo guiño del Consejo de Administración a una galería que ya no acude al fútbol ni cuando es gratis, se quedó atónito ante la nueva desgracia de los muchachos albiazules. Un coliseo estupefacto, que había visto durante noventa y tantos minutos a un Glorioso lento y a un Málaga cómodo, a unos alavesistas inofensivos y a unos malacitanos que pescaron a fuerza de tener la caña echada, a un Alavés en vías de extinción física ante un rival al que no parecen pesarle ni intertotos ni uefas. Y, para fomentar aún más el autismo en que parece sumido el club albiazul y su entorno, las miserias de un centro del campo estático y con el freno de mano echado y de un ataque romo, la derrota llegó en un error dramático, de uno de los hombres míticos, y en tiempo de descuento. Y, de postre, con la lesión del hombre que estaba poniendo un poco de chispa en la medular, Edu Alonso. En fin, mal día para dejar de fumar si uno es alavesista.

Precisamente la del bilbaino fue la novedad más llamativa en el once puesto en liza por Mané para afrontar la final de este domingo. La entrada de Pablo en el medio centro, junto con Desio, fue otro de los regresos al equipo, y fue precisamente un disparo lejano del gasteiztarra a poco de iniciarse el partido la primera y casi única ocasión de los locales en la primera mitad. Los malagueños, bien ordenados, anularon la capacidad de creación albiazul, y dispusieron de la oportunidad más clara del partido cuando en el minuto 38, en una contra, Darío Silva remató desde la frontal del área, un disparo que rechazó Dutruel dejando el balón en pies de Manu, que no acertó a batir al meta galo. Cerca del descanso, Dely Valdés obligó de nuevo a Dutruel a lucirse. En la última jugada de la primera mitad, Edu Alonso notó un pinchazo en el muslo y ya no regresó en la reanudación.

Su puesto fur ocupado por Magno, que pareció aportar algo de chispa a la conexión de la medular con el ataque, una apreciación que pronto se mostró exagerada ante la pobre aportación del italo-brasileño. Musampa volvió a asustar a la parroquia local con un chut cruzado que se no fue entre palos por poco. Era el minuto 58, justo cinco antes de que en una falta de Desio en el centro del campo, cortando un avance malacitano, el jugador albiazul viese su segunda tarjeta amarilla.

Lo que parecía podía ser la puntilla para un Alavés renqueante terminó siendo, curiosamente, el acicate que despertó a lso albiazules del letargo. Así, en un servicio de falta, Karmona remató el balón a la red tres minutos más tarde, en una acción anulada por Carmona Méndez al apreciar falta en ataque de no se sabe quién en no se sabe qué zona del área malacitana. Parecía el colmo de la desgracia para este Alavés, pero aún faltaba la guinda al pastel de la desgracia y la inoperancia albiazul, en forma de despiste final y derrota, otra vez con Karmona de protagonista: un balón sin aparente peligro, en tiempo de descuento, no acertó a ser controlado por el bermiotarra, y terminó en la red de Dutruel tras ser robado por Iznata y rematado por Darío Silva, en un duro golpe para la moral alavesista. Los albiazules encadenaban así su octava jornada sin conocer la victoria, un nuevo y triste record en su trayectoria en Primera División. Eso sí, que nadie se ponga nervioso: todo el mundo con responsabilidad en el club para ello dice sentirse capacitado para sacar adelante la nave. Dicen que, una vez acabada la liga, será tiempo de pedir responsabilidades. A este paso, será el forense el que dictamine de qué murió este enfermo.


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