Alavés-Málaga: Notas personales tras el partido
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22/4/2003 - 00:00
Enviada por fidel





Resulta difícil hacer el comentario de un partido como el del pasado domingo y de sus consecuencias para el devenir albiazul en el campeonato. Un quiere a este club, y eso hace que intente ver las cosas de manera positiva, con el discurso de que todavía queda mucha liga, y que este equipo puede salir de este mal trago. Pero es que la realidad es tozuda, y hace tiempo que la línea que separa el optimismo de la ceguera ha sido desbordada por la situación que vive este Alavés, que sigue encadenando malos resultados y que no ofrece demasiados elementos para la esperanza.

Se está produciendo un fenómeno curioso esta temporada: casi siempre hay algún acontecimiento puntual que sirve para enmascarar el mal juego cuando se produce un resultado adverso. Que si el árbitro ha pitado tal cosa, que si justo un despiste al final ha tirado por la borda el trabajo de todo el partido, que si en el rival hay un jugador en estado de gracia, que si ha llovido, que si ha hecho sol... argumentos a los que agarrarse para justificar en parte los malos resultados y no entrar en lo que ha sido el mal de fondo del equipo esta campaña: mal juego. Ojo, no hablo de juego feo, que no tenemos por qué tener un equipo de virtuosos de la filigrana, sino de no hacer las cosas bien en el campo, ni siquiera dentro del guión, a veces muy mal escrito, para sacar adelante los partidos. El domingo pudimos ver un ejemplo más de mal juego: el equipo estuvo lento, apenas creó peligro, el centro del campo fue un quiero y no puedo ante un rival comodísimo, no se explotó las debilidades del Málaga -sería interesante ver en vídeo cómo actuaba Contreras en cada jugada a balón parado, un filón para un equipo con gente avispada en ataque- y hubo algunos despistes que pudieron costar muy caros antes del de Karmona que costó un punto. Por ejemplo, un lanzamiento de falta cerca del borde del área en el que el barullo de "ponte en la barrera, marca, mueve la barrera" y demás terminó con tan sólo un hombre, creo recordar que era Pablo, entre el balón y la meta de Dutruel. Gracias a Dios que el lanzador de la falta no se dio cuenta del detalle.

Luego estuvo, una vez más, la desgracia. Que nos han anulado un gol... la mayoría de comentarios que he visto por ahí dicen que hubo falta. Que Karmona falló en el descuento... sí, pero solo se perdió un punto, cuando el equipo necesita sumar de tres en tres. Y por la forma de jugar el partido, ganarlo hubiese sido no ya solo inmerecido, sino que hubiese sido milagroso.

Y luego llega la rueda de prensa y escuchas una vez más algo parecido al parte diario del inefable Ministerio de Información iraquí, con Mané hablando del buen partido que ha hecho el Alavés, de la mala suerte de la lesión de Edu Alonso, que era quien llevaba peligro por banda derecha... y el convencimiento de que puede sacar el equipo adelante. Ojalá sea así, pero pasan los partidos y lo poco que va quedando claro es que el equipo va a peor. Y las apelaciones a que estos hombres son los mismos que estuvieron en Dortmund y demás no hace sino poner más en evidencia el hecho de que esta plantilla puede dar mucho más de sí, porque, de hecho, lo ha dado. Un cambio de entrenador podría ayudar a romper la dinámica negativa en la que se llevan ya muchos partidos, y que nos conduce directamente a Segunda.

¿Pesimismo? Puede, pero la realidad sigue siendo tozuda, y dos puntos de veinticuatro posibles es una trayectoria, no un mal momento. ¿Por qué Antón no hace lo que el sentido común futbolísitico indica, antes de que sea demasiado tarde? La versión oficial vía encíclica presidencial habla de lealtad y confianza. Puede ser así. Aunque también me da que esta crisis le ha pillado muy a contrapié al máximo responsable del club, que se tiene que estar pellizcando ante cómo los acontecimientos se están precipitando en forma de malos resultados. ¿Se habría producido el cambio en el banquillo de haber tenido mirada alguna alternativa desde que se vio que la cosa empezaba a tener mala pinta? No se está gestionando bien la crisis, y eso se puede pagar caro. En ese sentido, sería interesante saber qué mensaje transmitió el presidente a los jugadores en la comida de trabajo de la pasada semana. ¿Una buena prima por mantenerse? ¿Lo de que "este proyecto no se nos puede venir abajo"? Por lo visto este domingo, los efectos de ese encuentro fueron más bien discretos.

En fin, que la vida sigue, y que quedan aún jornadas como para corregir el rumbo. Para empezar, el domingo toca ir a Valencia, donde andan también a falta de puntos, aunque para otros objetivos. Decía este lunes Rafa Benítez algo así como que "si no se logra el nivel que tiene que dar la plantilla, o se cambia de plantilla o se cambia de entrenador". Creo que tiene razón.


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