Glorioso 2 - AC Bilbao 4: Mendizorroza sigue estando maldito para el Alavés
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18/5/2003 - 13:13
Enviada por fidel





Importante paso atrás del Deportivo Alavés en sus aspiraciones a asegurar la permanencia en la categoría, en un choque en el que los errores albiazules y los aciertos rojiblancos dieron como resultado una abultada victoria visitante. Los de Aranguren mantuvieron la tensión del partido mientras estuvieron con once jugadores, remontaron un tanto inicial, pudieron irse al descanso con 3-1 , regalaron el empate, se quedaron con diez tras la absurda expulsión de Magno y volvieron a mostrar sus peores lagunas defensivas ante un rival que también las tuvo pero que marcó la diferencia mediante el acierto cara al gol.

Empezó bien el Alavés, mostrando el gusto por el manejo de la pelota adquirido desde la llegada de Aranguren a la dirección técnica. Los albiazules llegaban bien al área de Aranzubía, aunque sin obligar al riojano a intervenir. Con un Iván Alonso más cómodo que quince días antes en su posición de banda, el juego albiazul se mostraba fluido, con una grada entregada como en los mejores tiempos del Coliseo Albiazul. Sin embargo, un balón perdido por Pablo en la medular al cuarto de hora dio el primer aviso de lo que iba a ser la clave del partido: primero Urzaiz y despues Etxeberria quedaron solos, tras desbordar a una descolocada defensa alavesista, ante Dutruel, y solo los reflejos del galo evitaron que navarro y guipuzcoano consiguiesen adelantar al cuadro de Heynckes. El aviso sirvió de preámbulo a lo que sí que fue el 0-1, cuando tres minutos después Yeste sí que aprovechó el regalo de la zaga albiazul.

Sin embargo, el Alavés no parecía dispuesto a que se repitiese la historia ante sus vecinos de cuarenta millas al norte. Un resucitado para la ocasión Magno aprovechó dentro del área una asistencia de Navarro y empató el partido en el minuto 28. Dos más tarde, y ante un Mendizorroza volcado, fue Astudillo quien acertó con una volea también en el área, ante la pasividad de la defensa rojiblanca.

Con el 2-1, el partido pudo haberse decantado para el lado albiazul. Casi al filo del descanso se cambiaron las tornas del primer gol alavesista y Magno sirvió un extraordinario balón a Navarro, quien , solo ante Aranzubía, vio cómo su remante era despejado por el riojano con pie cuando éste se hallaba ya batido. El Glorioso perdonaba, y eso no suele ser buena cosa en un partido de fútbol.

En la reanudación, la historia empezó a torcerse para los intereses albiazules cuando Urzaiz consiguió el gol del empate al culminar un contraataque visitante. Con el partido igualado y el cartón para dar entrada a Ilie por Magno ya preparado, el italo-brasileño, tras no controlar un balón en el centro del campo, comentió una falta absurda sobre un jugador rival que motivó su expulsión -el jugador tenía ya una amarilla- y rompió, con media hora por delante, la opción táctica albiazul, dejando en inferioridad a un cuadro que había realizado un gran esfuerzo durante la primera mitad.

Con un jugador menos, el Alavés intentó contener a un rival que se vino arriba y que volvió a aprovechar un nuevo regalo de la zaga albiazul, incapaz de despejar con contundencia un balón desde la frontal del área, con Etxeberria resolviendo de tiro colocado ante Dutruel. Era el minuto 75, y el partido parecía ya decidido. Los tímidos intentos de los albiazules por llegar a la meta de Aranzubía se mostraron inútiles. Incluso los visitantes anotaron un cuarto gol, cuando el guipuzcoano Echeberría, de nuevo, superó de vaselina, casi al final, a Dutruel.

Lo que en el descanso parecía podría ser un paso de gigante del Alavés cara a la permanencia se tornó al final en un tropiezo fruto de las debilidades albiazules que parecían olvidadas en la época Aranguren. Con cada vez menos tiempo para reaccionar, Mendizorroza siguió mostrándose como un estadio ingrato para su inquilino. Y en qué momento.


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