Espanyol 3 - Glorioso 1: Se esfuma el "efecto Txutxi"
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25/5/2003 - 13:21
Enviada por fidel





El Deportivo Alavés dio un peligroso paso hacia la Segunda División tras caer derrotado en el Olímpico de Barcelona ante un RCD Espanyol que consiguió asegurar, por contra, la categoría tras esta jornada. El conjunto albiazul, un calco en la forma y en el fondo del equipo que se mostraba incapaz de resolver sus duelos en la época Mané. Aranguren situó de entrada a Karmona como sustituto del lesionado Téllez, con Geli en banda. La otra baja con relación al pasado domingo, la de Magno, fue cubierta por Mara. La posibilidad barajada durante la semana de que Tomic pudiese volver al equipo tuvo que esperar.

EL partido comenzó con juego alterno y más visitas a las áreas de las que se podían suponer en un choque de la zona baja de la tabla con la soga más o menos al cuello de ambos equipos. Aunque el dominio era ligeramente alavesista, fue Dutruel quien tuvo que resolver las ocasiones más claras. Iván Alonso consiguió anotar de cabeza en un centro pasado desde la derecha de la ofensiva albiazul, pero el tanto no llegó a subir al marcador: el charrúa se encontraba en fuera de juego.

Por desgracia para el Alavés, el conjunto gasteiztarra volvió a ser deslumbrado por la estrella del equipo rival, esta vez Milosevic, quien aprovechó al filo del descanso un pase en profundidad de Fredson que pilló a contrapié a la defensa albiazul. Todo un mazazo para las ilusiones de un conjunto, el alavesista, que había hecho poco para ir ganando, más o menos lo mismo que su rival.

El mismo Milosevic anotó el 2-0 a poco de reanudarse el choque, esta vez al anotar un penalti muy riguroso señalado a Geli. Aranguren había dado entrada a Ilie y Tomic, calidad con problemas físicos, que se encontraron con una tarea de gigantes: remontar dos goles. La entrada de Ilie dio fruto inicial: también de penalti, esta vez al rumano, Lloréns acortó distancias. Corría el minuto 68 y parecía que el Alavés tenía tiempo de rehacerse, pero el equipo anda muy mal de gasolina, y justito de ideas. El Espanyol no tuvo mayores problemas para sacar adelante el partido, que se convirtió en un muestrario de amonestaciones, con expulsión incluída a un recién entrado Turiel. Fue Maxi, ya al final, quien situó el definitivo 3-1 al cabecear a placer a la red un centro desde la izquierda del ataque perico. Una vez más, el rival hizo poco y se limitó a recoger lo que el Alavés le ofrecía. El efecto Txutxi parece haberse desvanecido demasiado pronto, con tres jornadas por delante y cuatro puntos que remontar. Un trabajo hercúleo para un equipo al que el crédito se le va acabando, si es que le queda algo.


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