Tromba de agua, multitud y lágrimas
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01/6/2003 - 17:27
Enviada por fidel





Es como si el cielo hubiese querido llorar la suerte del Alavés, pero a lo bestia. El día revuelto que se vivía el primer domingo de junio en Gasteiz terminó reventando, durante la segunda parte del choque entre Alavés y Betis, en una tormenta como no se recordaba en el Coliseo Albiazul en años.

Dado que el campo registraba una muy buena entrada, 17.183 espectadores según cifras oficiales, el movimiento de masas buscando el cobijo ante la tromba que estaba cayendo hizo que las escaleras y pasillos de acceso a las zonas más cubiertas en las diferentes tribunas viviesen una segunda mitad repleta de aficionados. Las rachas de viento llevaron agua, incluso, hasta la mitad de la grada de Preferencia en algunos momentos. Pero con la lluvia torrencial llegó también el ánimo de la tribuna. Mendizorroza vendió cara la derrota, al menos en lo que a los aficionados se refiere. Víctor Fernández señalaba tras el partido que nunca había visto una afición tan volcada con su equipo, pese al descenso. Presidente y entrenador alababan también a los seguidores albiazules por su actitud... Todos se quieren llevar bien con los que pagan el invento y sienten de verdad los colores.

De la humedad en la ropa se pasó, con el pitido final, a la humedad en los ojos. Seguidores cabizbajos, jugadores como Antonio Karmona o Bogdan Mara. Los semblantes grises contrastaban con un cielo que volvía a ser azul tras descargar toneladas de agua de un color plomizo, como el talante del equipo durante el partido, durante tanto tiempo... Varios aficionados jóvenes se quedaron hasta tarde en Mendizorroza para consolar a los jugadores, algunos de los cuales pedía perdón. Para esos chavales era su primer descenso, tras años de alegrías, liderato liguero y final europea incluidos. Tocan vacas flacas, pero el espíritu no decae. Queda mucha gloria albiazul por delante.


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