Se buscan cabezas de turco
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03/6/2003 - 13:40
Enviada por fidel





La desastrosa temporada albiazul, que ha conducido al descenso del equipo con jornadas por jugar, comienza a cobrarse sus víctimas. Si hasta hoy la característica común de todos cuantos han tenido alguna responsabilidad en el fracaso y siguen en Vitoria -presidente y jugadores, fundamentalmente- ha sido la de "dar jabón" a los aficionados, alabando su comportamiento y posiblemente sorprendidos por cómo se fue todo el mundo de rositas el pasado domingo tras el enésimo recital de indolencia de la temporada, ahora parece que comienza la caza de brujas.

Las declaraciones del vicepresidente del Consejo de Administración a Radio Vitoria marcan el inicio de las hostilidades. El dirigente ha roto uno de los tabúes del mundo del fútbol y ha sacado a la luz las interioridades de la negociación para la rescisión del contrato de Abelardo. El jugador, el fichaje estrella de la pretemporada, iba a ser despedido en diciembre por bajo rendimiento, según ha señalado Liberal. La renuncia al segundo año de contrato por parte del "Pitu" frenó ese despido. El rendimiento del jugador tras esa rescisión no mostró una mejora apreciable. Liberal, que este año está, al igual que el club, de gresca con los defensas centrales, tras sus escaramuzas con Eggen y Coloccini, ha puesto en un brete a un jugador con contrato en vigor hasta el 30 de junio cuando aún faltan dos jornadas para el final de liga. "Abelardo vino a Vitoria como una gran estrella y como un gran fichaje, y nosotros lo que quisimos era fichar un gran jugador, y no un gran nombre", ha indicado el vicepresidente alavesista, para añadir que "nos hemos sentido engañados por el jugador", una acusación muy dura para un empleado. En la reunión en la que se pactó la rescisión del contrato se le indicó también, según Liberal, al jugador "que no había cubierto ninguna de las expectativas que había puesto el Alavés con su contratación", otra andanada.

"Fue un fichaje de un costo altísimo para este club, como no habíamos tenido hasta la fecha de hoy con cualquier otro jugador", añadió Liberal. Quizás esa sea la clave del asunto: además de alabar a la afición, el Consejo -el mayor responsable, por acción y omisión del fracaso- busca cabezas de turco, y el Pitu es el hombre ideal: caro y cuestionado por la afición, el asturiano es el blanco perfecto para desviar algunos dardos. Queda en el aire la pregunta de cómo un equipo con Téllez, Karmona, Eggen y Ochoa en plantilla decide realizar el costo más fuerte de sus historia en un jugador trayendo a un central recién salido de una lesión y con una edad ya avanzada, mientras otras líneas mostraban carencias evidentes. ¿Explicará eso algún día el club? ¿Contará su portavoz las intimidades de la negociación para rescindir el contrato de quien decidió fichar a Abelardo? Una vez abierta la bolsa de la ropa sucia, puede uno esperar cualquier cosa. A ver qué opina el Pitu de todo esto.





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