Inter 0 - Glorioso 2: El Alavés cierra San Siro
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23/2/2001 - 00:26
Enviada por fidel





Continúa la marcha europea del Alavés, esta vez a cuenta de uno de los equipos grandes del concierto futbolero continental, a los que los de Mané doblegaron utilizando las mismas armas que estàn haciendo de este Glorioso uno de los mejores equipos del momento: concentración, buen trabajo defensivo, solidez en el centro del campo, resolución delante y, sobre todo, interpretando a pies juntillas un guión orientado a lograr el triunfo de la paciencia, aliada de la calidad y de la fe en el sistema y en los compañeros.

Pese a ser posiblemente el partido más importante de la historia alavesista, el equipo que saltó a San Siro con un planteamiento similar a cualquiera de los empleados en la mayoría de los partidos de la liga española. Enfrentarse al Inter como si se tratase del Oviedo, el Valencia o el Villarreal fue el inicio del éxito albiazul. Con un esquema de juego interiorizado hasta dentro, el "cromosoma "Mané", los gasteiztarras anularon las escasas ocasiones durane la primera mitad de un Inter con dos hombres -Vieri y Recoba- muy peligrosos pero con un medio del campo inexistente y una defensa contundente pero fallona en el pase y agobiada por el trabajo de un solo hombre, Moreno, que mantuvo en jaque a la zaga interista.

Los locales tan solo dispusieron de una ocasión clara, que fue sacada bajo palos por un defensor alavesista, en una acción que fue reclamada por la grada interista como posible penalti.

En la reanudaciòn comenzó el festival albiazul. Con un Inter cada vez más ahogado por el peso de unas expectativas de temporada que se veían en peligro por la solidez alavesista, el Alavés se apoderó de la pelota y no la soltó hasta el avión de vuelta a casa. Solo una escapada de Recoba, que fue incapaz de resolver solo ante Herrera y Eggen, fue lo que el Inter pudo mostrar. Eso, y la torticolis de mirar al reloj, su principal aliado segun los minutos se iban consumiendo para, al menos, resolver la eliminatoria por la puerta chica del valor doble de los goles lejos de casa.

A falta de veinticinco minutos Mané decidió apretar el acelerador. Sacó a Magno e Iván Alonso, y el trabajo en solitario de Moreno encontró nuevos bríos y dio sus frutos: tras la anulación de un gol a los alavesistas en una jugada con un penati de escándalo a Iván Alonso, llegó el gol de Cruyff, y en plena borrachera de juego albiazul, el segundo de Tomic en la culminación magistral de una contra alavesista.

A partir de ahí, el peligro interista lo puso la grada: lanzamiento de objetos, un àrbitro pusilánime, sin valor para suspender un partido injugable, unos minutos con el Inter volcado a la desesperada, sillas a cuarto àrbitro y suspensión con victoria e historia para el Glorioso. Cargas policiales, aficionados escoltados hasta el aeropuerto o el metro, un ambiente que la televisión italiana describió como de "guerrilla urbana". Un broche inesperado para el mayor logro alavesista.



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