Previa: U.D. Almería-Deportivo Alavés
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12/9/2003 - 14:30
Enviada por Mikel Sagarduy





Palabras de Mané a mitad de la temporada pasada: ”Que nadie dude que este equipo la temporada que viene estará en primera división”. Sin duda fue una debilidad demostrada por el vizcaino ante la ingobernable situación que vivía un vestuario que él mismo se encargó de desmantelar con la salida de hombres de sueldo de segunda, pero de mucho equilibrio como Berruet, Gañán, Kike, Morales o Azkoitia, que además de grandes personas dotaban de identidad al equipo y de una competitividad en los entrenamientos realmente impagable.

Al final, el de Balmaseda, paradojas del destino, abandonó el club de una manera triste recordando en lo que a las promesas se refiere al nefasto Juan Mari Begoña y todo ello coronado por la entrega furtiva de lo que ya se puede calificar como la insignia de la vergüenza, momento, eso sí, inmortalizado por el fotógrafo de cabecera de Antón.

Como se preveía todo aquello dio con el equipo en segunda con la sensación generalizada de que ése no era el año del descenso porque ni con mucho teníamos la peor plantilla, pero con la certeza de que en el fútbol la incapacidad, la parálisis ejecutiva te lleva al desastre, aún cuando para más de uno existía la firme convicción elevada a ley de que con Mané nada malo nos podía pasar nunca. Grave error.

Con el descenso, de la molicie se pasa al nerviosismo y se sumerge al club en toda su dimensión en un clima de absoluta eventualidad, con alguna que otra caza de brujas incluida.
Encarar el ascenso con la imperiosa necesidad de conseguirlo es ponerse en el abismo. Existe una inmadura desproporción entre permitir paralizado un descenso con exigir el ascenso de forma nerviosa.
Partimos con la estadística en contra, independientemente de los presupuestos. Lo natural y habitual en estos casos es no ascender el primer año y más allá de todo ello debería haber un proyecto, un plan B tranquilo y estable, lejos de pasajeras inflaciones futbolísticas. La “cagada” fue descender. El ascenso es más complicado que una mera declaración de intenciones.

Por una vez, y sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con la elección del entrenador (por lo menos hasta el momento). Me parece un hombre honesto, claro, trabajador y dialogante. No sólo con los futbolistas sino con TODOS los medios de comunicación. Ha implantado un nuevo estilo en lo futbolístico y en lo humano. Ha logrado conciliar el vestuario de tal forma que el ambiente en la caseta vuelve a ser extraordinario. Mel es un soplo de aire fresco que se agradece. Es una delicia verle en los partidos del filial. De nuevo se controlan las faltas de puntualidad, trabaja codo con codo con un cuerpo técnico, que no es el que él mismo ha traído, y hace autocrítica en las ruedas de prensa. Con todo, lo más importante es su adicción al trabajo. Llevó al equipo al inicio de liga con cincuenta y seis sesiones preparatorias. Se le ha criticado más en dos partidos que a Mané en seis años. Espero que no sea porque es el primer entrenador no vasco en unos veinte años. (Desde Neme exceptuando la breve estancia de Luis Costa)

Además desde el club no se le ha ayudado en demasía, más bien al contrario, ya que se le ha dejado en evidencia hasta en tres ocasiones.

En cuanto al equipo creo que hay potencial suficiente para hacer las cosas bien sino se le presiona demasiado. Le va a costar coger un estilo de juego, acoplar la defensa y entonarse físicamente, pero el mayor problema reside en la falta de otro organizador que ayude a Pablo, y por supuesto el de disponer de un futbolista de verdad en el interior izquierdo del equipo.

En lo que se refiere al próximo partido, la visita al estadio Juan Rojas no es la más apetecida en estos momentos. La U.D. Almería, así como el Algeciras o el Eibar, no son equipos que den concesiones a sus rivales. En concreto, el equipo almeriense es un fiel representante del fútbol profundo de la 2ªdivisión. Fuera juegan con un 5-3-2, pero en casa lo hacen con un 4-4-2, muy replegados, intentando lanzar contras que aprovecha el veloz Luna. Es un sistema que les ha funcionado muy bien de cara al gol y ya en la temporada pasada fueron el tercer equipo máximo goleador del campeonato. Por el contrario, también estuvo entre los más goleados. Asignatura ésta en la que su entrenador, Casuco, pretende mejorar para este ejercicio.

El mayor peligro en ataque proviene desde la banda izquierda con Cervián y Jorge Pérez. Ellos, junto con Marcelinho Paulista en el centro (que es el cerebro en ausencia de Esteban), y la pareja Francisco- Luna arriba monopolizan el juego de ataque sin necesidad de excesiva elaboración en las jugadas, aprovechando al máximo cualquier descuido del rival.

Será un partido más de 2ª B que de 2ª y el éxito final en este tipo de choques reside en mantener la puerta a cero sin cometer errores. Cobra una relevancia especial el trabajo de contención de Astudillo y Turiel en la medular.

Equipo inicial del Almería:

Cano_

José Angel, Lago, Jaime, Cervián_

Juan Jesús, Marcelinho, Lozano, Jorge Pérez

_ Francisco, Luna





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