Glorioso 2 - Celta 2: Las distracciones se pagan caras
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25/2/2001 - 11:39
Enviada por fidel





Regresó la liga para el Glorioso tras los brillos europeos, y trajo los claroscuros de un torneo duro, en el que los errores se suelen pagar en forma de puntos. Eso les sucedió a los alavesistas ante un Celta también recién llegado de la competición europea. En un duelo de resacas, ambos técnicos apostaron por planteamientos y guiones opuestos para terminar llegando a un fin que dejó contentos a los celtiñas y con una sensación de oportunidad perdida a los de Mané.

Víctor Fernández alineó un equipo con ausencias notables. El técnico vigués, con su equipo metido en tres competiciones a estas alturas, se decidió por desgastar con gente fresca a un Alavés que salió sin concesiones al descanso para sus titulares habituales, los cuales respondieron a la perfección al reto de tres partidos en ocho días dominando el choque al inicio, con llegada y ocasiones. El trabajo albiazul tuvo su fruto en un nuevo gol del "Pichichi" Javi Moreno, peleón como siempre, cada vez más jugador.

Con el gol se vino abajo el planteamiento inicial celtiña, de desgaste físico del rival y aguante del marcador. Tras el descanso, la tónica no cambió en exceso. El Alavés siguió disfrutando del control, ante un Celta que fue, sin embargo, poco a poco desperezándose. Víctor elevó el tono del choque incorporando a tres jugadores de calidad contrastada -Mostovoi, Gustavo López y Giovanella- que, sobre todo en el caso del ruso, revolucionaron el partido. Sin embargo, el Alavés pareció resolver el choque con un segundo gol fruto de una combinación concluida por un centro de Javi Moreno despejado dentro de su propia meta por Tomás.

Cuando todo parecía resuelto, llegó el descontrol albiazul. Un desequilibrio defensivo permitió a Mostovoi cabecear a placer el 2-1. Mané incorporó un tercer central, Sarriegi, para intentar asegurar los últimos minutos, pero un despiste a la salida de un corner, ya con el partido terminando, perimitió a Edu cabecear un servicio desde la esquina que Herrera no consiguió tapar. La suerte estaba echada, la partida entre técnicos terminaba en tablas, con la sensación entre los albiazules de pérdida de dos puntos, y con la impresión para los visitantes de que su estrategia de desgastar y resolver al final se había quedado también a mitad de camino.


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