El Glorioso en San Siro: un estadio para una historia
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25/2/2001 - 15:32
Enviada por fidel





Hablar de San Siro es hacerlo de fútbol en toda su extensión. Un estadio precioso por fuera, majestuso con sus torres y su cubierta de celosía tridimensional, que ha visto como suyos a Luis Suárez y a Franco Baresi, a Sandro Mazzola y a Marco van Basten, a Héctor Scarone y a Ronaldo. Gente que sabe de fútbol. ¿Quizás por eso el marcador electrónico presentó al Alavés con camisetas a rayas albiazules?

Un campo, también, reflejo de la situación del Inter: buena presencia, pero con interiores tortuosos. Con unas sillas abatibles hacia adelantes que estuvieron a punto de dar currelo a los dentistas gasteiztarras con unos cuantos trabajos de reconstrucción de dentaduras. Poco preparado para un mundo de igualdad de sexos, con los aseos para señoras escondidos en recónditos rincones. Con una cubierta que permite a duras penas que algunos rayos de sol se cuelen cada día y que convierte el césped en una utopía.

Un estadio que ya forma parte de la historia del Deportivo Alavés. El estadio, historia en forma de hormigón, donde el Glorioso empezó a tener un pasado europeo digno de ser mencionado, donde un equipo que ha pasado por todo tipo de vicisitudes empezó a ganarse el respeto, a dejar de ser una anécdota para empezar a ganarse una nueva categoría. Y todo ello ante unos aficionados entregados, y precedido por una camiseta de rayas azules y blancas en el electrónico. Gracias, San Siro, por regalarnos un futuro; gracias San Siro, por respetar nuestro pasado.


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