La Era de la Exigencia
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21/10/2003 - 13:28
Enviada por fidel





La llegada de los tres puntos por victoria acabó con ese viejo axioma que decía que los equipos definían ya hacia el tercio de un campeonato por dónde iban a andar al final del mismo. Con campeonatos muy largos, como esta Segunda División, los profesionales hablan de estar arriba a falta de diez jornadas. Es más una prueba de resistencia que una de medio fondo. En ese sentido, el pasado domingo fue un buen día para los intereses albiazules en esta temporada del Año III post-Dortmund, Año I post-Batacazo. Si esto va a ser cosa de resistencia, una plantilla larga es la mejor garantía para afrontar el trago. Y Mel parece que va a usar a mucha gente. De momento, ya van veintiuno, todos los disponibles, y eso en la jornada ocho. Si tuviésemos que guiarnos por las desastrosas segundas vueltas de los tres últimos años, podríamos empezar a encomendarnos al Lucero del Alba, pero, por suerte, parece que este capataz gusta de usar todas las máquinas del taller. Me alegro.

Fue una pena la expulsión de Trotta. El Alavés iba desarrollando aquello del "parar, templar y mandar" que marcan los cánones taurinos y que con tanta brillantez aplicó este Glorioso en el pasado reciente. Se empezó tratando de anular la capacidad de creación del rival -el bueno de Uche se va a acordar durante tiempos de los de las camisetas amarillas, especialmente del de la coleta- para seguir con los intentos de pivotar el juego ofensivo con Kiko y Quique. Y cuando se estaba domiando el partido, creando -y fallando- ocasiones claras, llegó la segunda amarilla a Trotta. A partir de ahí, el punto que da la Federación se convirtió de magra renta en interesante botín, y aunque el Huelva parecía no estar para muchas fiestas, el desenlace final estuvo acorde con lo gestionado. Un punto es un punto, si no queda más remedio.

No termino de entender las críticas al equipo por falta de ambición. En estos momentos, las ambiciones del equipo deben de ser a largo plazo. Hay que subir, y para lograr ese objetivo no hay que caer en la trampa que a veces plantean los meta-resultadistas: "un punto no vale nada". Sí que lo vale, porque, al final, suma. Y hay que sumar muchos para estar arriba del todo. En ese sentido, el guardar la ropa cuando se empieza a nadar contra corriente y contra uno más es un gesto de ambición estratégica, aunque pueda serlo de conservadurismo táctico.

Con la llegada de De Lucas y Magno, el equipo está al completo. Ya han pasado jornadas, hemos visto diversas mutaciones tácticas de este Alavés Meliano y ya nos hemos hecho la composición de lugar. Empieza la Era de la Exigencia. Tenemos que empezar a pedirle a este equipo que empiece a lograr cosas, a ganar partidos, a vencer, a convencer de vez en cuando. Hasta ahora, en la fase de aterrizaje, el equipo ha logrado la mitad de los puntos en juego y se ha situado en la zona media alta de la tabla. Ahora, con el rodaje hecho, queremos más. Porque el equipo puede más.


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