Glorioso 0 - Terrassa 1: Al final, batacazo
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07/12/2003 - 00:00
Enviada por fidel





En el peor momento. El Deportivo Alavés hizo bueno el tópico de que, en esto del fútbol, quien perdona acaba pagándolo, justo en el día en que Mendizorroza se aprestaba a comprobar cómo su escuadra presentaba definitivamente su candidatura para un puesto en la cumbre clasificatoria. El postrer gol de Maikel echó por tierra el trabajo de un equipo que pudo tenerlo todo, de haber conseguido anotar Téllez un penalti inicial por una mano de Besora -que quedó impune en la libreta del colegiado Castillo Estévez, un pájaro de cuenta que sobrevoló Mendizorroza- y que acabó perdiendo en el minuto 94 lo poco que se podía salvar -un magro punto- tras negociar contra un rival menor una segunda mitad en inferioridad numérica, tras la expulsión absurda de Kiko al borde del descanso.

Tal y como se había dibujado durante la semana, Mel dio continuidad al equipo que ganó en El Ejido, con algunas variaciones por cuestión de galones -Gaspercic por Juan Pablo- por lesiones -Magno por Begoña- o por aumentar un punto el peso ofensivo del equipo -Kiko por Sarriegi- ante un rival acuciado por la clasificación y que tiene en el banco a un auténtico ciclón, Enrique Martín, y que hizo de la paciencia la virtud más rentable. El choque pareció ponerse de cara para los de casa muy temprano, con un penalti a favor en el minuto cuatro fruto de una penetración por banda derecha. Téllez, lanzador designado tras los últimos fallos de Kiko, la pegó fuerte, pero Morales intuyó la trayectoria y sacó el chut del madrileño. Una vez más, el Alavés no conseguía anotar por la vía fácil.

Liderados por un De Lucas muy participativo, el Alavés explotaba una banda izquierda con un Sietes inmenso. Sin embargo, las ocasiones no llegaban, y el partido iba consumiendo su primera mitad cuando, en un tumulto previo a un saque de corner en el área egarense, y mientras Trotta se dirigía al línea reclamando por el maltrato recibido, el colegiado se quedó con la foto de Kiko revolviéndose ante el acoso de un defensa rival. En la lotería de las tarjetas, al valenciano le tocó lo peor: una expulsión en su día más gris como albiazul.

Con un hombre menos, el Alavés siguió buscando el gol en la segunda mitad, aunque la falta de efectivos, la buena labor defensiva del Terrassa y el cansancio, sobre todo mental, que se fue apoderando de los de Mel, impidieron que los locales obtuviesen ventaja. Y, cuando el empate parecía un mal menor, llegó la jugada fatídica de la noche. Monty -que minutos antes recibió una dura entrada de Turiel que se tornó, curiosamete, y como botón de muestra de lo que fue el arbitraje este sábado, en amonestación para el egarense, al parecer por simular la falta- recibió la bola pegado a la línea de banda derecha, en un probable fuera de juego, y su centro fue aprovechado por Maikel, que batió a Gaspercic. Era el minuto 94, y con esta jugada se volvió a abrir la caja de los truenos en un Mendizorroza, que asistía atónito a una derrota ante un rival de la zona baja de la tabla, tras un partido extraño en el que los de Mel volvieron a amagar mucho, pero no golpearon, ni de penalti.


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