Rayo 1 - Glorioso 2: El Alavés saca petróleo de Vallecas
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13/12/2003 - 15:21
Enviada por fidel





El Alavés sigue cosechando fuera de casa. Por si hubiese quedado alguna duda de su capacidad de hacerlo cuando, hace quince días, sacó los tres puntos del Ejido, este sábado en Vallecas los de Mel se impusieron en un campo complicado ante un rival con once hombres, recién salido, como los albiazules, de la Liga de las Estrellas y sin que se le sospeche debilidad aguda alguna que pueda menoscabar el éxito conseguido por el equipo gasteiztarra. El Alavés, en un partido con fases de dominio para ambos equipos, y con mucho tiempo de contemporización por ambas partes, aprovechó dos ocasiones, encajó un gol a balón parado, tuvo problemas defensivos que el rival no consiguió aprovechar lo suficiente y sobrevivió a fases de juego brusco por parte vallecana. Como premio a un saber estar en un terreno difícil ante un rival complicado, los de Mel duermen este sábado muy cerquita de los puestos de ascenso, que siguen esquivos, pero a tiro de un partido. Los dioses del fútbol aprietan, pero no ahogan.

Volvió el Alavés a mostrar su vis más arropada en defensa. Como ya se va convertiendo en tradición lejos de Mendizorroza, la zaga albiazul apareció poblada con tres centrales -volvió Ochoa a acompañar a los cuasifijos Téllez y Trotta- y, por tercer partido consecutivo, De Lucas y Turiel aparecían en el eje de la medular, con Magno y Astudillo de interiores.

El partido comenzó de cara para los albiazules. En plenos minutos de tanteo, Astudillo colocó de cabeza la pelota en el área de Segura, donde Iván Alonso remató batiendo al meta vallecano. De nuevo, como en El Ejido, la conexión Astudillo - Iván Alonso desequilibraba el marcador. Tras el gol, el Rayo se hizo con la pelota y buscó la meta de Gaspercic, aunque sin excesivos problemas. Los vallecanos consiguiron poner en apuros en varias ocasiones a la defensa albiazul por el centro, buscando la espalda a los centrales, pero la lentitud de Peragón y el buen trabajo de control sobre Biagini impidieron problemas mayores hasta el desucento, cuando, en un saque de corner, Bolo superó a todo lo que se le puso por delante para batir a Gaspercic cabeceando a la red el servicio de Azkoitia.

Con hace siete días ante el Terrassa, el tanto rival llegaba con el tiempo pasado, aunque esta vez había todo un período por delante para dar nuevas oportunidades a unos y otros, aunque tampoco en los primeros compases de la segunda mitad se observasen síntomas de entusiasmo ofensivo por ninguna de las dos partes. Ambos equipos se emplearon a fondo para intentar eliminar la capacidad de creación del rival -a De Lucas le tocó recibir toda la cera producida por las abejas que lucían en la camiseta Iriney, Mainz y algún otro jugador local- con cierto éxito en ambos casos.

El choque se decidió a falta de un cuarto de hora, cuando De Lucas aprovechó un rechace para batir a Segura. Los jugadores rayistas protestaron mucho el tanto albiazul, aunque da la impresión de que fue el balón quien buscó el brazo de De Lucas, y no a la inversa. De ahí al final, el Alavés apagó el partido y tan solo un balón perdido que recibió Pulido cerca del área chica de Gaspercic, al filo del minuto noventa, y que el vallecano no consiguió rematar convincentemente, pudo cambiar el sino del partido, que cayó finalmente del lado de un Alavés que consiguió un extraordinario rendimiento de su trabajo.




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