Luces y sombras de una Junta intensa
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20/12/2003 - 04:01
Enviada por fidel





Resultó interesante la Junta General de Accionistas. Este tipo de actos, que cuando las cosas van bien se convierten en trámites, adquieren una dimensión especial cuando las tornas se cambian, y en el Alavés, en un par de años, han cambiado mucho. Por eso, la asistencia al acto fue importante, y mereció la pena. El Consejo preparó toda una batería de ensaladas, salsas y guarniciones para arropar un filete, la situación económica del club, que, por primera vez en muchos años, no era solomillo, sino mortadela. Todo ello en un alarde de autobombo no se si muy bien enfocado, ya que recordar Dortmund cuando solo dos años después el club está donde está y como está tiene que resultar duro a quien llevó a la nave a aquellas aguas y, ahora, a estos fangos.

Varias conclusiones se pueden sacar de los números presentados ayer por el Consejo. En primer lugar, la diferencia que existe, a la hora de cuadrar los números, entre una economía doméstica y la de una empresa. Lo que para cualquir familia hubiese supuesto una pérdida en el ejercicio cercana a los nueve millones de euros, la Sociedad Anónima lo reduce a poco más de cinco a base de considerar como ingreso del año parte de la revalorización que se supone han tenido unos terrenos. La analogía en el caso de una economía doméstica sería la de la familia que gasta un año más que lo que gana, pero que no se preocupa porque su piso se ha revalorizado más, y dice que ha ganado dinero. Eso sí, igual tiene que vender el piso para poder comer. El procedimiento, cuya legalidad fue defendida por el abogado del club, pero que fue definido en la auditoría externa presentada en la documentación de la Junta como principio contable no generalmente aceptado, no deja de ser una forma de hacerse trampas en el solitario, aunque pueda venir bien a efectos fiscales. En cualquier caso, se tome una cifra u otra, el hecho de que se haya generado semejante déficit en una temporada que se inició con el club en Primera División y en la Copa de la Uefa no deja de ser un serio lunar en la gestión.

A la vista de este resultado en la temporada pasada, las previsiones para esta en la que estamos son como poco preocupantes. La cuarta parte -un 28,2 por ciento- de los ingresos previstos se encomiendan a los "Ingresos extraordinarios", que viene a ser o la venta de jugadores, o la venta de Izarra o una gestión que el presidente no quiso desvelar. Ojalá le salga bien al club este apartado, aunque la experiencia última cuando ha habido que vender jugadores por necesidad no ha sido muy esperanzadora: algunos no se han ido, a otros les estamos pagando parte del sueldo en Francia...

En una Junta en la que no faltó por parte del Consejo alguna verdad a medias, alguna interpretación literal de las normas, alguna otra más bien contraria a la literalidad de las mismas, ni alguna explicación poco convincente, sí que se produjeron algunos cambios de discurso interesantes por parte, principalmente, del presidente del club. Antón, que con sus reiteradas declaraciones acerca de la venta más o menos próxima de sus acciones había provocado cierto revuelo que acabó, al parecer, resultándole incómodo, centró sus objetivos en el ascenso y en, posteriormente, intentar que el capital social quede lo más repartido posible tras su marcha. El club ya no está en venta, al menos hasta la próxima entrevista. Y, lo que ha de resultar por fuerza positivo para el equipo, Antón intentó tranquilizar y quitar presión a todos los estamentos asegurando que el club está saneado y con un déficit muy inferior al del resto de clubes profesionales. Es un cambio de discurso razonable, tras unos cuantos meses de ligar en mayor o menor medida el futuro del club a la consecución del ascenso, algo que colocaba al Alavés a la altura del resto de equipos, peor gestionados, según Antón. Nos veíamos abocados, según se podía desprender de las declaraciones previas del presidente, a que todo nuestro futuro dependiese de que la pelotita entrase o no, ¡qué cosas!, tras quince años. Al menos ahora, según lo dicho ayer por el mandatario albiazul, podemos estar tranquilos.

Tomaron buena nota de todo esto los miembros de Accionistas Albiazules. El presidente Antón se encontró con una serie de preguntas y propuestas sobre la marcha del club que respondió en mayor o menor medida, no perdiendo ocasión de racalcar el corto número de acciones de quienes respaldaban las mismas, y utilizando un procedimiento formalista hasta el extremo. Conocimos gracias a estas preguntas, entre algún que otro riño del presidente a quienes las habían formulado, aspectos como el parón en Zabalgana, explicado de manera muy limitada, pero al menos explicado, ya que en la documentación entregada a los accionistas, los esquemas, planos y demás infografías del pasado año se quedaron en nada.

Es curioso lo sucedido con Accionistas Albiazules. Desde su creación han hablado de fútbol base, han hecho un estudio sobre el mismo, han propugnado participación de los accionistas en la vida del club y han hecho hincapié en que un club de fútbol es más que una sociedad anónima, lo que ha encajado mal en una estructura presidida por alguien que confunde habitualmente el alavesismo con el apoyo a su persona. La Junta se inició con una apología sobre el fútbol base y su importancia para el futuro del club -mentirijillas incluidas- y terminó con un homenaje a la gente de la Peña El Glorioso, aficionados de los de siempre, y para la Paca, la decana de la afición albiazul. Ambos representan, como el resto de peñas y de aficionados en general, la prueba más palpable de que un club de fútbol es algo más que una sociedad anónima. Esta coincidencia entre las sensibilidades -al menos últimamente- del Consejo del club con lo defendido por Accionistas Albiazules indica hasta qué punto este colectivo lo está haciendo bien y está tocando puntos vitales para el alavesismo. Antón vino a indicar que su presencia ayuda a mantener despierto al Consejo. Algo va logrando esta gente.


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